“Digamos que existen dos tipos de mentes
poéticas:
una apta para inventar fábulas
y otra dispuesta a creerlas.”
(Galileo Galilei)
Y yo hoy me
pregunto, ¿por qué nos gustan tanto las fábulas? Preferimos los cuentos de
hadas, las historias rosas, la poesía, antes que la realidad tal y como es. Parece
que elegimos sistemáticamente creer a una ilusión, que ver lo que evidentemente
tenemos en frente.
Obviamente
no estoy hablando de libros y lecturas, sino del día a día. Hace unas semanas
ví un post en Tumblr que me hizo reír (míralo aquí si quieres); y la risa fue provocada porque es así, preferimos una burbuja, aunque una parte nuestra sepa que lo es.
Lo terminé de confirmar leyendo un comentario, una crítica sobre un relato, los
otros días. El relato describía una escena de la vida de una pareja normal, un
día común y corriente en la vida de ésta, y la crítica no era otra cosa que alguien
diciendo que dicha escena era “aburrida” porque no pasaba nada más que una
pareja desayunando y conversando, sin sexo y sin más... y de repente me acordé
de este video: https://www.youtube.com/watch?v=2MXV9bc8-nY
Entonces
vuelvo al inicio, ¿por qué algunos prefieren las fábulas? No niego que hubo un
tiempo en el que yo también estaba dispuesta a creerlas, pero ya no. Todas esas
historias prefiero dejarlas para los libros o para las películas al máximo;
pero no con las personas. No necesito a alguien que me diga lo especial que soy (eso ya lo sé... jajajajaja... bromeo, hagamos liviano este lunes de
reflexión), ni tampoco que soy única, o indispensabile, o perfecta... no, nada
de eso. Respeto y aprecio muchísimo más quien se me para delante con el coraje
de mirarme a los ojos diciéndome la verdad, su verdad; y dándome así la
posibilidad de elegir qué hacer con ella. Pero sin engaños.
Tal vez me
he enredado mucho; tal vez no he sido tan clara en desarrollar esta idea. La
cuestión en definitiva es: ¿no es mucho mejor lo real que una mentira?; ¿quién
es más amigo, alguien que nos halaga todo el tiempo o alguien que, aún a costo
de discutir y pelear, nos marca los defectos y errores? ¿Es preferible que
alguien se acerque mostrando un fingido interés, un mágico y fulminante
enamoramiento; o que directamente, sin vueltas, aclare sus reales deseos?
Yo a esta
altura de mi vida tengo muy claras estas respuestas... ¿y tú?
Alma &
Luna






