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lunes, 23 de marzo de 2020

Si muero hoy

"Nadie quiere morir. Incluso las personas que quieren ir al cielo no quieren morir para llegar allí. Sin embargo la muerte es el destino que todos compartimos; nunca nadie ha conseguido escapar. Y eso es lo que debería ser, porque la muerte es muy probable que se al mejor invención de la vida. Es el agente de cambio de la vida. Limpia lo viejo para dar paso a lo nuevo."
"Recordar que voy a morir pronto es la herramienta más importante que he encontrado para ayudarme a tomar las grandes decisiones en la vida."
(Steve Jobs)


Hace un tiempo atrás, hablaba con amigos y en la charla, salió el tema de la muerte a raíz del fallecimiento de un conocido. En una edad en la que ya había vivido muchas etapas vitales y podía considerarse con una vida plena o, por lo menos, satisfactoria por lo que todos lo conocíamos. Pero aún así, y dada la época en la que vivimos, con una esperanza de vida mucho más larga que años atrás, podría haber vivido mucho más también.

Durante esa charla, pensé la siguiente pregunta que les planteé a mis amigos y que hoy quisiera dejarles a ustedes.

Si murieras hoy, ¿qué te quedaría pendiente?

Es decir, ¿cuántas cosas te quedarían por hacer?, ¿cuántos deseos por cumplir? o sencillamente ¿cuántas metas de las que te habías propuesto alguna vez?

En apariencia puede parecer una pregunta superficial pero no, no lo es. Y me quedé reflexionando luego desde mi propia voz interna. ¿Tanto me queda por cumplir? ¿Realmente hay cosas que no quiero dejar de hacer? Mis vivencias hasta ahora ¿han sido plenas y completan mi vida o mis aspiraciones?

Como soy de darle muchas vueltas a las cosas, intenté ser honesta conmigo y decirme las cosas claramente. El resultado me dejó entre tranquila y preocupada, aunque parezca un contrasentido. Porque mi respuesta era que si hoy muriera, creo que he hecho y he vivido mucho más de lo que jamás hubiera pensado o soñado. Está claro que, podría añadir más viajes, más retos, más metas. Pero eso no es algo que premeditadamente haya estado presente y pendiente en mi “línea o proyecto de vida”.

Y en estos días que todos estamos viviendo, donde la incertidumbre y la angustia, tal vez, empiezan a ganar terreno en nuestras cabezas, quisiera preguntarte: "Si murieras hoy, ¿qué te quedaría pendiente?". Pero te repito, no es un listado de cosas que te apetecería hacer... sino pensar, reflexionar, si realmente hay algo que hayas dejado, aplazado por mucho tiempo, hasta abandonado; algo como para poder decir: "podría irme sin cosas por vivir o resolver" o, en cambio, "estoy seren@, porque he vivido".


Luna & Alma


lunes, 10 de junio de 2019

Tiempo libre


“Estamos atrapados en la cultura de la prisa y de la falta de paciencia. Vivimos en un estado constante de hiperestimulación e hiperactividad que nos resta capacidad de gozo, y nos roba la posibilidad de disfrutar de la vida.”
(Carl Honoré)

El viernes pasado, por estos lares se ha terminado el año escolar. Sólo habían pasado un par de minutos desde lo que sería el último mediodía delante la puerta de la escuela, cuando un niño de apenas ocho años, miró a su madre y preguntó: “¿y ahora, qué haré?”

Juro que me dejó perpleja. Me quedé pensando en una infinidad de cosas. Entre ellas el hecho inconcebible que un niño se sintiera “perdido” porque se encontraba sin un programa de actividades. ¿Cuándo fue que nos llenamos de cosas por hacer? ¿Cuándo fue que perdimos la capacidad de “no hacer nada”?, ¿de permanecer a contemplar lo que nos rodea y basta?, ¿o de improvisar según el momento, las ganas y la compañía?

Entonces presté más atención a estas mamás que allí se encontraban, y ellas estaban más preocupadas que los propios hijos. Junto a la escuela terminaban las lecciones de natación, de atlética, de danza, de inglés, los encuentros de catequesis, los de fútbol... y una interminable lista de ocupaciones. No pude evitar recordar mi propia infancia, iba a la escuela por la mañana, y tenía alguna actividad extraescolar por la tarde, pero nunca me angustió la perspectiva del tiempo libre sin un programa minuciosamente programado. Menos aún cuando fui madre. Siempre creí que todos necesitamos un tiempo sin “obligaciones”, sin compromisos adquiridos con anticipación. Un tiempo sin “nada para hacer”. Sobre todo cuando se es niñ@, porque creo que de ahí nazca la creatividad, la curiosidad por descubrir.

Si estamos todo el tiempo ocupados, con actividades prefijadas y compromisos varios, ¿cuándo es el momento para estar con nosotros mismos? ...para pensar, para reflexionar, para dejarnos sentir.

Alma & Luna

lunes, 3 de junio de 2019

La delgada línea entre deseo y necesidad

“(...)
En la mente de las personas maduras hay una especie de línea imaginaria que distingue claramente entre «deseo» y «necesidad». Desgraciadamente, muchos confundimos con frecuencia ambos conceptos. Un deseo es algo que «me gustaría» ver cumplido, pero que «no necesito». En cambio, una necesidad es algo sin lo cual realmente NO puedo funcionar. La realidad –lo mires por donde lo mires– es que las necesidades del ser humano son la bebida, la comida y la protección frente a las inclemencias del tiempo (si es que el lugar donde vives es inclemente). Nada más. Es bueno tener deseos, es natural. Deseamos poseer cosas, divertirnos, estar cómodos, que nos amen, hacer el amor..., y todos esos deseos son legítimos, siempre y cuando no los transformemos supersticiosamente en necesidades. Y es que los deseos causan placer. Las necesidades inventadas producen inseguridad, insatisfacción, ansiedad y depresión. Sin embargo, parece que las personas tenemos una fuerte tendencia a crear necesidades ficticias a partir de deseos legítimos.
(...)"
(“El arte de no amargarse la vida”, Rafael Santandreu)




Si leemos con atención este párrafo, quizás a primera vista suene demasiado “básico” o “superficial”. Nos preguntaremos como se puede sintetizar algo que nos llevaría horas poder definir, entender, resumir y por fin extraer alguna conclusión, porque visto así, de esta manera tan lineal parece tan simple que nos hace pensar como no nos damos cuenta y como es que vivimos sumid@s, en una interminable sucesión de “necesidades” que nos vamos o nos van creando (y nosotros lo permitimos desde nuestro “piloto automático vital”).

Si yo pienso por ejemplo en que hace alrededor de diez o doce años, no tenía teléfono móvil, much@s se preguntarían: Pero ¿cómo?; ¿cómo podías estar sin “estar comunicada”? O... ¿cómo era tu vida sin móvil? (Esto es obviamente un poco exagerado; pero, no va descaminado, porque de verdad ahora mismo no me planteo dejar de tener móvil).

He aquí el ejemplo que encontré más adecuado para lo que se plantea en este post.

Nadie al día de hoy, se puede imaginar sin móvil. Sin embargo... ¿es una necesidad? ¿Es algo básico en nuestra vida? ¿Podríamos vivir sin móvil? Este aparatito nos ata, nos esclaviza muchas veces, nos hace estar desconectados con el resto del mundo y en muchos casos, desconectados de la vida. (Hay infinidad de ejemplos obviamente: “No puedo vivir sin pareja”, “ No me imagino la vida sin...” “Me muero si me echan del trabajo...” y un extenso listado de tips que solemos utilizar a diario).

Sin embargo, en el otro extremo está el deseo: tal y como explica el párrafo introductorio, éste es algo que nos ilusiona, que nos gustaría tener, pero que sin él podemos vivir y seguir llevando nuestra vida cotidiana. No modifica nada. Podemos ponernos el objetivo de cumplir nuestro deseo sin que se nos vaya la vida en ello o que eso nos impida ser felices. El deseo puede ser estimulante y que nos impulse a superarnos y conseguir logros.

¿Te apetece compartir tu opinión? ¿Encuentras  ejemplos en tu vida diaria? ¿Te creas muchas “necesidades innecesarias”?

¡Te esperamos!
Luna & Alma

lunes, 20 de mayo de 2019

Eres realmente positivo?

“Hay quien ve la vida de color rosa constantemente,
sin embargo,
¿se puede ser siempre positivo?
¿Es sano? ¿No supone vivir en una nube irreal?
¿Qué significa realmente ser optimista?”

(Alex Blancafort)



Cuando leí este artículo enseguida pensé que sería ideal para plasmarlo aquí en este rincón donde podemos fluir con nuestros pensamientos y emociones.

Desde hace tiempo ya, nos hemos sumergido en una nueva corriente de la emoción, en donde el mensaje es algo así como “ser positivo a toda costa” si estás enferm@, si estás en crisis, si estás atravesando un período oscuro o doloroso... Si eres positiv@, todo se solucionará. Pareciera un truco de magia o como si por arte de la misma, todo se convierte y se sana.

Esto nos genera una ansiedad añadida al proceso doloroso que estemos pasando, porque encima tenemos que “ponerle al mal tiempo buena cara” ser positivos a costa de todo. Es demasiada presión si estamos transitando algún problema importante.

Hace poco una persona conocida con una grave enfermedad me dijo: “Soy positiva, le pondré garra y fuerza, yo voy a poder con esto, etcétera, etcétera...”. En algún punto sentí que esa frase encerraba todo el miedo, toda la angustia y la desesperación de no saber qué iba a pasar con ella.

Le dije que no se añadiera más presión intentando ser fuerte y positiva, que eso estaba genial, pero que, en los momentos que sintiera que el suelo se movía bajo sus pies, se permitiera vivir el dolor, el miedo, o lo que surgiera. Que dejara salir todas esas emociones, por más nefastas que fueran.

Porque yo creo que ser positiv@ no es ocultar lo que sentimos “negativamente” porque esos sentimientos quedan atrapados dentro de nosotr@s.

Es más, se dice que es saludable dejarlos salir, manifestarlos, porque es una manera de darles luz y verlos cara a cara. Una vez vistos, expuestos y reconocidos, entonces sí podremos encarar el proceso con positivismo. Partiendo de lo que hay y de lo que tenemos en las manos, y no como una especie de acto mágico que nos sacará de eso.

“Optimista es quien percibe lo bueno de cada circunstancia y quien a partir de esa percepción es capaz de optimizar las posibilidades que cada situación plantea.” (Extraídodel artículo)


Te invitamos a que nos cuentes qué opinas. ¿Eres realmente positiv@? ¿Te manejas bien en los momentos donde es complicado ser positiv@?

Luna & Alma

lunes, 25 de febrero de 2019

Deja ir a la gente que no está lista para amarte

Es la cosa más difícil que tendrás que hacer en tu vida, y también será la más importante: deja de dar tu amor a aquellos que no están listos para amarte.
Deja de tener conversaciones difíciles con gente que no quiere cambiar. Deja de aparecer para la gente que es indiferente a tu presencia. Deja de amar a la gente que no está lista para amarte.
Sé que tu instinto es hacer todo lo que puedas para ganarte las buenas gracias de todos los que puedas, pero también es el impulso que te robará tu tiempo, tu energía y tu cordura.
Cuando empiezas a aparecer en tu vida completa y completamente, con alegría, interés y compromiso, no todo el mundo va a estar listo para encontrarte allí.
Eso no significa que tengas que cambiar lo que eres. Significa que tienes que dejar de amar a las personas que no están preparadas para amarte.
Si eres excluido, insultado sutilmente, olvidado o fácilmente ignorado por las personas con las que pasas la mayor parte del tiempo, no te estás haciendo un favor al continuar ofreciéndoles tu energía y tu vida.
La verdad es que no eres para todos, y todos no son para ti. Eso es lo que lo hace tan especial cuando encuentras a las pocas personas con las que tienes una amistad, amor o relación genuina: sabrás lo precioso que es porque has experimentado lo que no es.
Pero mientras más tiempo pases tratando de forzar a alguien a amarte cuando no son capaces, más tiempo te estarás privando a ti mismo de esa misma conexión que te está esperando. Hay miles de millones de personas en este planeta, y muchas de ellas se van a encontrar contigo a su nivel, con la vibración de donde están, conectarse con donde están yendo.
Pero cuanto más tiempo te quedes pequeño, metido en la familiaridad de la gente que te usa como un cojín, una opción de segundo plano, un terapeuta y una estratagema para su trabajo emocional, más tiempo te mantienes fuera de la comunidad que anhelas.
Tal vez si dejas de aparecer, serás menos querido.
Tal vez te olviden por completo.
Tal vez si dejas de intentarlo, la relación cesará.
Tal vez si dejas de enviar mensajes de texto, tu teléfono permanecerá oscuro durante días y semanas.
Tal vez si dejas de amar a alguien, el amor entre ustedes se disolverá.
Eso no significa que hayas arruinado una relación. Significa que lo único que sostenía una relación era la energía que tú y sólo tú ponías en ella. Eso no es amor. Eso es apego.
La cosa más preciosa e importante que tienes en tu vida es tu energía. No es tu tiempo lo que está limitado, es tu energía. Lo que tu das a cada día es lo que creará más y más en tu vida. A lo que le das tu tiempo, es lo que definirá tu existencia.
Cuando te des cuenta de esto, empezarás a entender por qué estás tan ansioso cuando pasas tu tiempo con gente que no te conviene, y en trabajos o lugares o ciudades que no te convienen.
Comenzarás a darte cuenta de que lo más importante que puedes hacer por tu vida, por ti mismo y por todos los que conoces es proteger tu energía más ferozmente que cualquier otra cosa.
Haz de tu vida un refugio seguro en el que sólo se permita a las personas que puedan cuidar, escuchar y conectarse.
Tu no eres responsable de salvar a la gente.
Tu no eres responsable de convencerlos de que quieren ser salvados.
No es tu trabajo aparecer por la gente y entregarles tu vida, poco a poco, momento a momento, porque te compadeces de ellos, porque te sientes mal, porque “deberías”, porque estás obligado, porque, en la raíz de todo esto, tienes miedo de que no te devuelvan el favor.
Es tu trabajo darte cuenta de que eres la amo de tu destino, y que estás aceptando el amor que crees que mereces.
Decide que mereces una amistad real, un compromiso verdadero y un amor completo con las personas que están sanas y prósperas.
Entonces espera en la oscuridad, sólo por un momento….
… Y mira lo rápido que todo comienza a cambiar.
(Alejandro Jodorowsky)
En este texto (inusualmente largo para lo que solemos postear en este Blog) creo que se resumen muchos de las entradas que hemos ido publicando a lo largo de este tiempo.
Cuando la leí, pensé que era demasiado extensa, pero a medida que la releía, me daba cuenta de que no podía resumir,ni recortar ningún párrafo. Es tan clara y contundente que creo que no se puede añadir más nada.
Es complicado de llevar a cabo no? Desprenderte de todos los apegos emocionales. Se dice fácilmente,pero, requiere un trabajo personal interno muy profundo.
Solo invitarte a la reflexión semanal, y a que nos dejes tu pensamiento, tu opinión, tu sentir.

Luna & Alma


lunes, 17 de diciembre de 2018

La pasión

“Todos tenemos una pasión. Lo único que has de hacer es encontrarla. Has de encontrar lo que te gusta mirar y mirarlo, lo que te gusta hacer y hacerlo. Esto requiere tiempo y pasión.
Y recuerda que todo el mundo tiene dos aniversarios: el día en que nace y el día en que despierta a la vida.
Seguramente despertarás a la vida cuando descubras para qué estás en este mundo. Y ese día será fascinante.
Y eso te aportará otros aniversarios, porque cuando descubres para qué estás en este mundo, lo que sigue es imparable.
Quien tiene un porqué para vivir, puede enfrentarse a cualquier cómo.”

(Fragmento de “Los secretos que jamás te contaron: ...”, Albert Espinosa)


Cuando hablamos de pasión tendemos a pensar en relaciones amorosas, sexo, erotismo y todo lo que se relacione con el placer y la sensualidad. Lo sexual, está directamente conectado con la creación, con el impulso que gesta. Es una energía poderosísima que podemos ampliar hacia otros aspectos de nuestras vidas.

La pasión como impulso vital, como motor para despertar (tal como dice el texto) a la vida.

Conectas entonces con tu creatividad, con esa búsqueda de lo que quieres hacer más allá de lo cotidiano, aquello que te aporte esa especie de descarga de adrenalina y que te haga sentir que estás en esta vida por un motivo. Quizás buscar ese motivo es lo que te haga encontrar tu pasión, o viceversa. El sentido de tu vida, ese porqué, que a veces nos hace entrar en un bucle sin respuesta satisfactoria.

¿Cuál es tu pasión? si es que la tienes...
¿Crees de verdad que es así como se expresa en este párrafo?
¿Qué es el impulso vital para ti?

Luna & Alma

lunes, 8 de octubre de 2018

El motor de tu vida

“El deseo y el deber surgen de la necesidad, y son motores de nuestra conducta.
El aparato psíquico humano, escindido, tiene la función de administrar las necesidades del cuerpo, y divide estas necesidades entre las que considera deseos y las que considera deberes.”
(Manfredo Teicher)


Mientras miro esta imagen, vienen a mi mente muchísimas decisiones, actos, hechos en los cuales, tomamos un camino “equivocado”. Pero ¿de verdad es un camino equivocado? ¿Es un error, o es una decisión basada más en el deber que en el deseo? ¿Sabemos escuchar nuestro deseo, o nos dejamos llevar por lo que se espera de nosotr@s, por lo que es “correcto” o porque corresponde?

Durante mucho tiempo no supe escucharme. No sé porqué, quizás simplemente no fui educada para eso. Siempre había hecho lo que se esperaba de mí. No supe reconocer hasta muchos años después la desconexión entre lo que quería y lo que debía. O como debía funcionar para estar en consonancia ambas partes.

¿Tú crees que esta escisión tiene que ver con la educación recibida? ¿Es un problema cultural? ¿O tiene que ver con el carácter de cada uno? ¿Qué es lo que te mueve a ti en ese primer impulso? ¿El deber o el deseo?


Luna & Alma


lunes, 11 de junio de 2018

Ser

“Hay tres líneas en la biografía de todo ser humano, y nunca son una horizontal y dos perpendiculares. Son tres líneas sinuosas, perdidas al infinito, constantemente próximas y divergentes: ...lo que un hombre ha creído ser, lo que ha querido ser y lo que fue.”

(“Memorias de Adriano” ~ Marguerite Yourcenar)

Sin querer entrar en terrenos filosóficos que desconozco, me gustaría que esta vez el tema girara en torno a este párrafo de Marguerite Yourcenar del libro “Memorias de Adriano”.
En él se esboza una especie de gráfica geométrica que gira en torno al hombre. Habla de tres líneas totalmente sinuosas, que se unen y se separan en el tiempo, y que a su vez lo definen, -si es posible hacerlo-.
La idea de ser tres tipos de constantes a lo largo de la vida es realmente sorprendente. Por lo menos así lo sentí cuando lo leí.

¿Qué somos en realidad?, ¿lo que creemos ser?, ¿lo que nos hemos ido encontrando a lo largo de la vida en base a la idea que tenemos de nosotros mismos?; o, por lo contrario, ¿somos lo que queremos ser porque hemos construido nuestra vida en la conciencia absoluta de lo que nos propusimos? O, rompiendo todo este esquema muy lineal, ¿somos un ensamblaje de todo lo escrito?

Nuestra vida se va construyendo desde que nacemos con la ‘información’ que vamos almacenando que nos llega de las figuras parentales, de autoridad, sociedad etcétera, y vamos teniendo nuestra propia historia personal.  Pero, ¿es eso lo que nos define?, o ¿somos mucho más que eso? ¿Somos conscientes de lo que somos?, ¿de lo que quisimos ser?, o ¿somos lo que creemos que somos?.

Aunque parezca un laberinto verbal, creo que hay mucho por decir, ¿no te parece?

¿Te animas a compartir lo que piensas, sientes o sencillamente te apetece decir?


                                                                                                                                      Luna & Alma