lunes, 6 de agosto de 2018

Cerrado por vacaciones!


Querid@s amig@s!

Hemos cumplido seis meses de charlas, comentarios, reflexiones y, sobre todo, mucha empatía...

Lo que empezó como una idea (quizás algo difusa) se transformó en un compromiso de parte nuestra hacia to@s ustedes, que fielmente nos han acompañado desde el primer post.

Teníamos dudas, teníamos ganas, teníamos mil cosas para compartir y se fueron cumpliendo de a poco todas nuestras expectativas (aunque no haya que tenerlas como hemos expuesto en algún post); gracias a ustedes que fielmente nos han respondido y han participado con tantas ideas y reflexiones preciosas.

Ahora, llega el momento de parar un tiempo para retomar en setiembre con más ganas, con más temas, con más fuerza este reto que nos ha enamorado. Estar presentes todos los lunes con una pequeña "píldora" que nos haga parar un segundo la locura de la rutina y dejar reflejado lo que sentimos.

Volveremos con las pilas cargadas y todo el entusiasmo!
¡HASTA LA VUELTA!

Luna & Alma


lunes, 30 de julio de 2018

Excusas



A veces pasa que necesitamos escuchar aquello que sabemos no es cierto. Esa mentira o verdad a medias. Pero ¿por qué? ¿Por qué estamos dispuestos a aceptar esto por el sólo hecho de tener a ese otro cerca? ¿Acaso pensamos que en algún momento esa persona “despertará” o recapacitará, y será capaz de recambiar nuestros sentimientos?

No quisiera quitarle protagonismo a los lectores hombres, pero es un tema que se ve más frecuente entre las mujeres. Muchas hemos dicho o decimos alguna vez todavía: “Lo que pasa es que a él le da miedo exponerse...”; “es que ya pasó por tantas que ahora se cuida...”; “sólo necesita un poco de tiempo...” ...palabras más, palabras menos. Y en cada oportunidad que oígo una de estas frases, viene a mi cabeza el diálogo entre Gigi y Alex en la película “Simplemente no te quiere”. Es aquí que yo lo cambiaría para hacerlo más general.

“(...) No existen personas asustadas, confundidas, desilusionadas. No existen personas trágicamente marcadas por las experiencias pasadas, necesitadas de ayuda, necesitadas de tiempo. Las personas se dividen en dos categorías nada más: aquellas que te quieren y aquellas que no te quieren. Todo el resto son excusas. (...)”

Y entonces, ¿por qué continuar a engañarnos? ¿Por qué insistir en situaciones que sólo nos harán daño? ¿Qué es lo que nos asusta tanto? ¿La soledad? Tú, ¿aceptarías un sentimiento de otro aún sabiendo que no es verdadero?

Alma & Luna

lunes, 23 de julio de 2018

Lo importante



Las palabras de esta imagen, quedaron grabadas en mi memoria durante un largo rato después de ser leídas. ¿Cuántas veces me había pasado lo mismo? Cuantas veces había sentido ese fugaz “darme cuenta” y luego, pasado el tiempo,  llevada nuevamente por la rutina, las costumbres, estos perennes “pilotos automáticos” a los cuales estamos conectados, olvidaba “lo importante”?

Pareciera que lo sabemos pero no podemos ”aplicarlo” a la vida de manera sistemática. Casi sin darnos cuenta estamos nuevamente envueltos en expectativas, deseos, o frustraciones y desconectados de lo esencial. Nos dejamos llevar por todos los mensajes, estímulos, e informaciones del exterior.

Entonces, ¿cómo poder al menos una vez al día sentir esa “importancia de lo pequeño”? Volver a sentir ese alimento vital que nos llena de plenitud y agradecimiento.

Te dejamos unos pocos tips en forma de preguntas para que compartas tu pensamiento o tu sentir, ¿te apetece?

¿Cuáles son tus maneras de centrarte en lo esencial? ¿Valoras realmente esos pequeños momentos que enumera la imagen? ¿Puedes sentirlos? ¿O te pasan muchas veces de largo llevad@ por la vorágine del día a día? ¿Cuáles son las cosas que te enriquecen y te ayudan a cargarte de energía?

Luna & Alma


lunes, 16 de julio de 2018

Propio camino


“Que tus elecciones reflejen tus esperanzas,
no tus miedos.”
(Nelson Mandela)


Hace unos años, en una de esas tardes que quieres ver una película pero no sabes muy bien cuál; de casualidad ví “Algúndía este dolor te será útil”. Una película que luego supe fue basada en el libro del mismo título de Peter Cameron (que por cierto aún no he leído). Recuerdo una escena donde el protagonista, un muchacho de 17 años está hablando con el padre con respecto a su futuro, diciendo que no tenía ninguna intención de ir a la Universidad, y de querer ser artesano; de desear comprarse una vieja casa en algún lado y, simplemente, vivir allí haciendo aquello que amaba hacer. Su padre, como toda su familia, quedan desconcertados, ya que para ellos, lo importante es conseguir el éxito a los ojos de la sociedad, de los demás, del mundo.

Esto me lleva a pensar a: las elecciones de vida, y lo difícil que se hace a veces optar por el propio camino, respetando nuestros verdaderos deseos, persiguiendo nuestros propios sueños, y no aquello que nos impone algún otro, llámese éste familia, amigos, sociedad. Muchos viven con este concepto –según mi opinión equivocado–, que siendo joven debes elegir qué hacer de tu vida, qué ser; casi sin muchas opciones de cambiar. Con 20 años o menos “debes” elegir una carrera y terminarla de la mejor manera; no es posible que tú inicies a estudiar economía, por ejemplo, y luego de un año te des cuenta que no es para nada aquello que deseas para tu futuro; y que tu sueño sea ser carpintero. “¿Y en eso piensas proyectar la vida?” ...como si, justamente, de lo que se hablara no fuera la propia vida, sino un esquema igual para todo individuo.

Ni hablar cuando ya has superado cierta edad. “¿Y a este punto te meterás a hacer...?” ...y yo me pregunto, ¿por qué no? Si a un determinado momento de nuestro andar, nos damos cuenta que no somos felices con lo que hacemos, con lo que somos, o que aún soñamos con esto o aquello, ¿por qué no ir detrás? ¿Por qué quedarnos en prejuicios basados más en cuestiones sociales que propias? Yo no creo esté mal que un joven “pruebe” esto y lo otro hasta encontrar lo que realmente le gusta y desea hacer... es un poco como cuando te compras ropa, ves un vestido hermoso en la vetrina pero hasta que no te lo pruebas no sabes si es justo para ti. Como tampoco veo equivocado hacer todo lo posible para realizarnos como seres individuales, para alcanzar un sueño, más allá de parejas y familia, tengas la edad que tengas. Al fin y al cabo, si esas elecciones nos harán felices, mejores, con nosotros mismos y con el resto, ¿no es éste el objetivo último por alcanzar?

Alma & Luna

lunes, 9 de julio de 2018

La envidia





Esta fábula que aparece en la imagen que abre la entrada de esta semana, es de por sí bastante esclarecedora. Nos muestra muy poéticamente comportamientos que todos hemos tenido alguna vez y que otros han tenido hacia nosotros.

La envidia.

Esa emoción tan ácida, tan corrosiva, que seguramente en más de una ocasión has sentido (queramos o no reconocerlo). Unas veces es como un rayo que nos atraviesa en un segundo ante algo inesperado, ante un hecho que creemos merecer para nosotros, ese pequeño triunfo que nos hace sentir muy bien aunque sea un sólo momento fugaz, un logro efímero en muchas ocasiones.

Otras veces (quizás en un sentido más patológico), la envidia es una especie de goteo insidioso que permanece y permanece en nuestro interior; nos amarga, nos hace sentir mal, nos deja insatisfechos permanentemente por “aquello” que creemos que si no tenemos nunca estaremos bien, nunca lograremos sentirnos realizados, completos, felices y un largo etcétera de pequeñas insatisfacciones.

Sentir envidia. Envidiar lo que el otro tiene, logra, es, dice, hace y que, por ese ínfimo (o eterno) instante, nos hace sentir incompletos. Carentes de “eso”.

Sin querer llevarlo al extremo, creo que podríamos reconocernos en alguna de estos ejemplos, ¿o no? ¿Crees que existe, como se dice comúnmente, la “envidia sana”? ¿Puede ser sano algo que no te hace sentir bien, o cómodo, o feliz? ¿Crees que en el fondo sentir envidia es una cuestión de propia inseguridad?

Luna & Alma

lunes, 2 de julio de 2018

Amigos no... Ex


Hace poco más de cinco años escribí sobre el tema, y hoy queremos volverlo a plantear, queremos saber qué opinas tú.

"Quedemos como amigos"

Yo no sé quién habrá sido el iluminado que inventó esta frase; pero no puedo creer que realmente haya pensado por un segundo que podría ser real. Es el típico clichè que uno de los miembros de una pareja (en los casos más locos, los dos...), dice cuando decide terminar una relación. Y no estoy diciendo que no se pueda pretender continuar de forma adulta y civilizada, pero ¿amigos? ...es un concepto de otra galaxia, y de una muy lejana.

¿Por qué? ...pues simplemente, porque ¿qué es una pareja sino una "amistad con derechos", como decía la canción? Es decir, un amigo es esa persona con la que te gusta compartir tu tiempo; en la que confías; a la cual le cuentas de ti, de tus cosas; quien conoce no sólo tus virtudes, sino tus peores defectos; quien te presta el hombro cuando estás triste y aquella que te hace reír como nadie... es la primera persona que te viene en mente cuando necesitas ayuda y, obviamente, es aquella con la que te imaginas un momento perfecto. Y entonces, si has decidido terminar con esta persona; o porque esa confianza ya no existe y ya no te 'nace' contarle tus cosas; o porque piensas que en realidad, no te conoce tan bien; o porque ya no cuentas con ella para superar los tragos amargos y los momentos divertidos son cada vez menos; o porque ya no es esa la primera persona de tu lista, ni en la de las fiestas, ni en la de los números de 'emergencias'... entonces ¿cómo se puede tener la absurda idea de proponer "continuar a ser amigos"?

Ya lo dije, yo quisiera continuar de forma adulta, por respeto a lo que hubo; en recuerdo de lo que un día fue... ¿pero amigos? ...no, amigos no. No quisiera... no podría. Quisiera saber al otro feliz, pero no los mínimos detalles de sus relaciones, menos que menos que me 'presente' a su nueva pareja. Podríamos tener una charla en cualquier bar mientras nos tomamos un café, pero ya no le contaría los detalles de mi vida. Por eso, si alguien desea terminar una relación, por el motivo que sea, que lo haga, pero que no pretenda quedar "como amigos", porque desde ese momento, la otra persona pasará a ser tu 'ex'; bueno o malo; válido o menos; continuarás a quererlo, o no; con suerte, en el mejor de los casos, continuarás a respetarlo... pero no se juega a "ser amigos", porque sino, al final, uno de los dos, -o los dos-, saldrá lastimado, y se arruinará hasta aquello que un día fue "lo mejor".

Alma & Luna

lunes, 25 de junio de 2018

¿Amigos?






Esta vez, el tema podría ser rollo “Cosmopolitan”, si no fuera porque a nosotras nos encanta darle un giro algo más profundo a nuestras propuestas. Creemos que se puede hablar de un tópico tan recurrente como antiguo: ¿Es posible la amistad entre un hombre y una mujer?


Durante muchísimo tiempo todos hemos escuchado de todo al respecto: que sí, que es posible esta amistad; que no, que no es posible porque inevitablemente uno de los dos (o los dos) acaba enamorándose; etcétera.

El tópico no puede ser más típico, pero cuando nos pusimos a hablar, empezaron a surgir muchas cuestiones que lo enriquecían y lo hacían salir de la “etiqueta” preconcebida.

Para no hacerlo tan largo exponemos una pincelada de algunas de las conclusiones en las que nos pusimos de acuerdo. Nos dimos cuenta de que en realidad cuando se establece una relación de afecto o de amor, hay una especie de “flechazo”, un “enamoramiento” algo que nos conecta de manera inmediata con el otro/otra. Esa persona nos impacta, nos ilumina, nos fascina. Y entonces es cuando dijimos: ¿Qué más da que sea hombre o mujer? En toda relación afectiva existe el amor, existe la atracción, sea del orden que sea. Pero lo cierto es que también existe el prejuicio donde interviene la palabra “sexo” asociada al enamoramiento.

Pero, ¿no creen ustedes que si hablamos de “flechazo” o “enamoramiento” en una amistad no tiene porqué intervenir el sexo? Y si interviene… ¿cuál es el problema? ¿O no creen acaso que cuando nosotras nos conocimos no sufrimos ese flechazo? Y, aunque no intervenga el sexo, tenemos esa atracción que nos genera el ser empáticas, el tener muchísimas cosas en común, una conexión casi instantánea, mucho amor y sentido del humor.

Apuntamos también a la costumbre generalizada de querer etiquetarlo todo; y el hecho de que esto nos cierra, nos limita, nos reconduce nuevamente al “tópico” anulando toda otra opción.

Y tú, ¿cómo lo ves? ¿Te sientes identificad@?
Luna & Alma