lunes, 9 de julio de 2018

La envidia





Esta fábula que aparece en la imagen que abre la entrada de esta semana, es de por sí bastante esclarecedora. Nos muestra muy poéticamente comportamientos que todos hemos tenido alguna vez y que otros han tenido hacia nosotros.

La envidia.

Esa emoción tan ácida, tan corrosiva, que seguramente en más de una ocasión has sentido (queramos o no reconocerlo). Unas veces es como un rayo que nos atraviesa en un segundo ante algo inesperado, ante un hecho que creemos merecer para nosotros, ese pequeño triunfo que nos hace sentir muy bien aunque sea un sólo momento fugaz, un logro efímero en muchas ocasiones.

Otras veces (quizás en un sentido más patológico), la envidia es una especie de goteo insidioso que permanece y permanece en nuestro interior; nos amarga, nos hace sentir mal, nos deja insatisfechos permanentemente por “aquello” que creemos que si no tenemos nunca estaremos bien, nunca lograremos sentirnos realizados, completos, felices y un largo etcétera de pequeñas insatisfacciones.

Sentir envidia. Envidiar lo que el otro tiene, logra, es, dice, hace y que, por ese ínfimo (o eterno) instante, nos hace sentir incompletos. Carentes de “eso”.

Sin querer llevarlo al extremo, creo que podríamos reconocernos en alguna de estos ejemplos, ¿o no? ¿Crees que existe, como se dice comúnmente, la “envidia sana”? ¿Puede ser sano algo que no te hace sentir bien, o cómodo, o feliz? ¿Crees que en el fondo sentir envidia es una cuestión de propia inseguridad?

Luna & Alma

13 comentarios:

  1. Interesante...
    A la primera cuestión, mi respuesta es no. No tengo ese hábito. Bastante sinsabores tiene ya la vida de por si misma, como para andar con altibajos emocionales por envidiar lo que otros sean o tengan. Creo que eso va además de con la personalidad del individuo, con la educación que recibe.

    A la segunda cuestión, otro no, esta vez más rotundo. La envidia no es ni sana, ni insana. Es envidia y (.) y afecta simplemente a las personas que, ya sea por inseguridad o por mala condición, caen en el error de dejarse influenciar por este estado mental.

    A la tercera, creo que ya con la segunda está respondida y... a la cuarta cuestión. Más o menos respondida. Creo firmemente que la educación es la base. Cuando una persona tiene una serie de valores bien estructurados, difícilmente cae en desvaríos emocionales que inclinen ya no solo a estados de inseguridad, si no a otros peores que incitan a la mala intención.

    Buen inicio de semana, saludos.

    ResponderEliminar
  2. Mucha gente habla de envidia sana. No sé. Creo que es más sano hablar de admiración.
    Todos somos vulnerables al sentimiento de la envidia y aquí la educación puede ayudar pero yo creo que hay algo innato. Se es o no se es permeable a la envidia. En algunas personas penetra hasta envenenarlas. En otras almas apenas el sentimiento roza, es instintivamente rechazado como algo patológico (buena expresión para los estragos que ocasiona en mente y cuerpo)

    Muchos besitos a la dos Alma&Luna. Muy feliz semana. Y ya sabéis de mi cariño por vuestro ricón

    ResponderEliminar
  3. Buenas tardes amigas , calurosa tarde y una pregunta bastante común en los tiempos que corren , aunque " lA ENVIDIA" siempre ha estado presente en todos periodos de la vida .
    Creo que cada uno la siente o la expresa con su forma de ser hacía los demás , respeto a la envidia sana podríamos decir otra palabra , por ejemplo admiración por esa persona que tiene unos logros que nos gustaría tener nosotros mismos .
    La envidia nunca es buena , pq nos hace daño no solo al que envidiamos sino a nosotros mismos , nos va denigrando como personas hasta volvernos malas y del mal corazón , hacemos daño a quien envidiamos y a nosotros mismos , es el sentimiento peor que puede tener la persona , sólo la seguridad que tengamos cada uno nos libra de padecerla , pues nunca hay que desear lo ajeno sino forzarse por conseguirlo con buenas artes .
    Pero acabaré por decir que todos somos humanos y quizás alguna vez hayamos sentido ese sentimiento.
    Un abrazo para el resto de la semana y cuidarse de este inmenso calor que nos azota muakisss.

    ResponderEliminar
  4. Muy buenos los enfoques! De verdad me quedo pensando en las diferentes maneras de ver las cosas,de percibirlas. Muy interesante.
    Yo (personalizando un poco) reconozco que alguna vez he sentido envidia. Cuando era más joven, hoy lo pienso y me da hasta cierta ternura. Me sentía tan insegura de mi misma,que era inevitable reflejarme y desear lo que el otro tenía,era,o poseía.
    Yo no creo en la "envidia sana" (término que escuché por primera vez cuando me vine a vivir a España) Es envidia y punto. NO puede ser sano un sentimiento que te hace sentir incómoda,mal o insegura.
    Buen tema para seguir opinando!
    GRACIAS A TOD@S!

    ResponderEliminar
  5. El problema no es la envidia en sí misma, sino quien la utiliza.

    Y que la serpiente sea el villano de la fábula, y la luciérnaga, un símbolo de luz, la víctima, es un claro ejemplo de la influencia del cristianismo en su autor.

    Saludos,

    J.

    ResponderEliminar
  6. Pues lunaroja es que la inseguridad provoca a veces dolor sobre todo en uno mismo.Luego el dolor se exterioriza con mil caras. Aquí como en tanta cosas hay una zona de grises. Cuantas veces, las más incluso, la envidia hace daño sobre todo a quien la padece. No todo envidioso patológico o puntual es dañino al exterior. El punto de inflexión está en esa fábula. La envidia misma llevada al extremo: te envidio y te voy a destruir. A partir de aquí bufff vienen todos las armas de la envidia...calumnia, insidia, bochorno, habladurías, acoso...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí! Así es Sueño Son, la inseguridad se "disfraza" de distintas maneras, esta es una de ellas. Estoy totalmente de acuerdo contigo, solo daña al que la padece, porque es como comenté en el post, corrosiva, ácida y no da tregua.
      Me encantó el punto de inflexión que le das en la última parte de tu comentario, la parte oscura, la dañina, la gratuita digamos. Aquella que sin duda herirá de muerte al envidiado.
      Muy buen punto!

      Eliminar
  7. La envidia sana solo es posible cuando el desear lo de otro no representa algo enfermizo, por ejemplo, me gusta el coche que tiene un amigo, me encantaría tenerlo pero solo es ese deseo que no conlleva una mala intención o no sobrepasa los límites. La envidia ya es mala cuando se lleva más allá en el afán de conseguir lo que envidiamos. Y ya lo decían en el Chavo del 8, la envidia no es buena, mata el alma y la envenena.

    Besos dulces y dulce semana.

    ResponderEliminar
  8. La envidia puede llegar a ser patológica cuando se convierte en una obsesión por desear lo que otros tienen, repercute en la calidad de vida de uno mism@. Nunca se sentirá o nos sentiremos plenos si así ocurre.

    Envidia Sana... yo más bien lo defino como una alegría por esa persona que quiero o admiro. La envidia es envidia en toda su definición.

    Mil besitos mis queridas amigas y muy feliz tarde ♥♥

    ResponderEliminar
  9. Como dice Sueño Son, los matices y los grises son muchos, si hablamos de eso de "envidia sana" en un sentido de admiración hacia lo que es,posee, compra,tiene etc el otro, casi es normal sentirla, aunque preferiría cambiar el término por "admiración". Creo que es más constructivo.
    Un abrazo para tod@s!

    ResponderEliminar
  10. Si la envidia fuera tiña... todos seríamos tiñosos... Es un refrán que viene muy ad hoc con vuestra entrada de esta semana.
    La envida sana es momentánea. Es un pequeño latigazo que va rubricado con una sonrisa. No conlleva mala fe ni doble intencionalidad.
    La envidia a secas, a mi modo de ver, no es inseguridad sino cuestión de matices, de ver solo una cara de la moneda. Estaría muy unida al egoísmo. Sería un sentimiento más que una emoción y cuando aquellos empiezan a ser recurrente y obsesivos acaba siendo parte de la personalidad. Un ser envidioso no es caritativo ni empático...
    Es complejo realmente pero quien padece de ella no puede vivir en paz jamás. Creo que es algo destructivo.

    Yo no envidio a nadie pero sí admiro a mucha gente a la que intento seguir.

    Besos enormes y que disfrutéis de la semana.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Maga,has hecho una síntesis clarísima de este tema de hoy.
      Me gusta el enfoque de "no es inseguridad sino cuestión de matices..." Pues sí,no se me había ocurrido verlo de esa manera,pero sí.
      Un beso fuerte!

      Eliminar
  11. A ver cómo lo digo, que últimamente mi capacidad de síntesis no es muy buena (¿sólo últimamente Alma? ...jejejejeje.)

    Yo estoy bastante de acuerdo de base con lo que dice Mento en el primer comentario, es decir, la envidia es envidia y punto. Eso de "envidia sana" siempre me ha sonado a manito en la espalda cuando la mano te la están metiendo por otro lado -por decirlo claro-. Y creo como dice ella que sea una cuestión inherente a la persona, a cada individuo, más allá de educación; ésta la asocio a saber distinguir y diferenciar conceptos. Si alguien que conozco logra obtener un buen trabajo, o se compra un automóvil nuevo, o se gana un viaje, esto me hace feliz o menos, puede que desee lo mismo para mí o no, puedo admirar la capacidad para tal logro, o la suerte para el premio... pero seguro no siento envidia, ya que ésta la asocio a "si no lo tengo yo, no deseo lo tenga nadie" o "como te ha tocado a ti y no a mí, te deseo el mal..." ...un poco como cuenta la fábula de la imagen, "te destruyo porque tú brillas y yo no". Entonces, yo creo que todos, quien más, quien menos, ha deseado lo del otro, lo que tiene, lo que es, lo que ha logrado, lo que le ha tocado... pero la diferencia está, para mí, en desear el mal simplemente porque el otro sí y yo no.

    Besos a todos y cada uno!!!



    [A que he estado sintética... ¿o no? ...jajajajajajaja!]

    ResponderEliminar