lunes, 21 de mayo de 2018

Razón o felicidad

"Se muere en el obstinado intento de tener razón.
Pero la razón no está nunca toda de una parte.
Para tener razón se está dispuesto a todo;
aún a estropear la propia vida y aquella de los demás.
Yo he decidido.
No quiero tener razón. Quiero ser feliz."
(Luciana Littizzetto)


Aunque parezca una pregunta tópica que hemos visto y leído mil veces, creo que encierra un mensaje que nos toca a todos.
¿Quién no se ha quedado enganchado en alguna discusión intentando que “nuestra verdad” prevaleciera sobre la del otro?
Nuestra educación, nuestros referentes de autoridad, familia, etc., nos “han enseñado” que tener razón es un valor a cultivar, que tenemos que luchar porque prevalezca nuestra verdad, y que “tener razón” de alguna forma te da poder.
A medida que pasa el tiempo, y tú te ves intentándolo una y otra vez, tratando de “imponer” tu razón aunque no la tengas, o si la tienes, no puedas hacerla valer. Te enzarzas entonces en una lucha de poder con los otros entablando discusiones estériles donde tal vez no se llegue a ningún acuerdo y donde lo peor es el estado o la sensación de frustración, enojo e impotencia con la que te quedas.
A todos nos gusta que si tenemos razón, en algún punto nos lo reconozcan, y también es cierto que muchas veces aunque tengas la razón estás debatiendo “contra una pared”.
Eso a la larga va afectando tu vida y a fuerza de batallar contra molinos de viento los efectos secundarios no tardan en aparecer: crispación, inflexibilidad, malestar… en definitiva no sentirte feliz.
Esta pregunta me la he planteado mucho porque suelo caer con frecuencia en esto: “querer tener razón” o tenerla e intentar convencer al otro.
Mi conclusión ahora, en este momento de mi vida, es que prefiero ser feliz a tener razón (mi trabajo me cuesta he de decir) porque no me compensa, especialmente cuando involucra a mis seres queridos.
He aprendido que como dice otro tópico: “hay que ser selectivo en nuestras batallas”.

¿Te apetece compartir tus pensamientos?
¿Te toca en algún punto esta frase?
¿Sientes que te gusta tener razón, o que necesitas tenerla con frecuencia?
¿Eres selectivo en tus batallas?
¡Te esperamos!
                                                                                                                            Luna & Alma

lunes, 14 de mayo de 2018

Expectativas


Una vez he leído: "La expectativa es enemiga de la felicidad."
Pero no es algo simple de hacer el no creárselas. Todos esperamos siempre algo. Un gesto de un familiar; el mensaje de algún amigo; una palabra de quien amamos. Estamos ya pensando qué hará el otro, cómo se comportará, qué escribirá, o qué decisión tomará. Y es allí donde inicia el error, donde inicia el camino que nos llevará a la desilusión.

Es equivocado esperarse de los demás aquello que pensamos quisiéramos hacer nosotros. Porque cada uno de nosotros es una persona diferente. Lo que para nosotros pueden ser puntos de fuerza y coraje; tal vez para otro puede ser una vulnerabilidad. Nos equivocamos si esperamos todo un día por un mensaje, simplemente porque nosotros lo hubiesemos hecho.

Lo mejor es "no esperarse nada"; que esto no significa dejar de lado sueños y anhelos. Porque muchas veces estas dos cosas se confunden. Cada uno de nosotros deseamos y soñamos situaciones, personas, palabras, gestos, elecciones; y esto está bien. Cada uno debe luchar hasta que estos sueños se hagan realidad. Pero esperarse algo de manera determinada significa imponer a ese otro lo que nosotros mismos deseamos, y que muy probablemente, nos desilusionará. Y no porque lo desee hacer, sino porque le hemos confiado una labor sin que supiera. Hemos sido egoístas, no hemos tenido en cuenta todas las variables que giran alrededor de las personas y de las situaciones.

Por lo cual, "no esperarse nada", significa evitar la desilusión, sobre todo aquella involuntaria. Porque si nosotros no nos esperamos nada, seguramente algo ocurre. Así que, no te esperes nada pero continúa a trabajar sobre tus sueños y deseos... deja que la vida te sorprenda.

Hoy ¿me hablas de expectativas?
¿Eres uno de hacerse muchas de ellas? Realmente, ¿es "responsabilidad" del otro la desilusión?
Piensa... reflexiona... esperamos tus respuestas.

Alma & Luna


lunes, 7 de mayo de 2018

Mentiras

"La mentira más común es aquella con la que un hombre se engaña a sí mismo.
Engañar a los demás es un defecto relativamente vano."
(Friedrich Nietzsche)


Podríamos comenzar este tema preguntando si ustedes han mentido alguna vez, pero, como dice la imagen, podemos concluir que todos mentimos. ¿O alguno querrá decir que no?

Mentir es por definición, decir o manifestar lo contrario de lo que se sabe, se cree o se piensa. Por ello es que todos hemos mentido alguna vez, lo hacemos aún hoy dependiendo de las circunstancias, y por éstas, lo seguiremos haciendo. Existen las mentiras grandes, mentiras “piadosas”, mentiras para salir del paso, mentiras para agradar, mentiras por miedo, etcétera, etcétera, etcétera. Es una larga lista de maneras de faltar a la verdad.

Y tal vez la pregunta de plantearse sería: ¿se puede ser sincero todo el tiempo? No parece algo muy real. A veces, sencillamente, la  mentira salta casi sin que la pensemos. Es automático mentir: "¿Qué te pasa? -Nada" ...y en realidad pasan tantas cosas que explicarlas sería un trabajo que no deseamos tomarnos, o el interlocutor que nos hace la pregunta no tiene nuestra confianza para contarle. Pero el hecho es que ese "nada" es en sí una mentira. Ejemplos hay muchos.

Por otro lado, muchas veces la gente que es sincera y se jacta de serlo, comete el error de ser “sincericida” como diría Mafalda. Te lanza “su verdad” como si fuera una piedra, directa a hacer centro y hundir el blanco; en consecuencia, es normal que el receptor se sienta “agredido”.

También está la posibilidad de omitir o callar algo, es decir, ¿una verdad a medias, es mentir? "¿Cómo estás? -Estoy..." No aclaras mucho, y se da la pauta de que hay más pero no deseas contar qué, sin embargo no se está en sí mintiendo, ¿o sí?

Por todo esto, y antes de extendernos demasiado con el tema, esta semana te proponemos hablar sobre las mentiras y lo opuesto, la sinceridad. ¿Estás de acuerdo con que todo el mundo miente? ¿Existe una clasificación de mentiras? Es decir, ¿hay mentiras que se justifican?, tal vez las famosas "mentiras piadosas". ¿O debería prevalecer la sinceridad a costa de lo que sea?

Luna & Alma

lunes, 30 de abril de 2018

Egoísmo o amor propio

"Puedes buscar por todo el  Universo
alguien que merezca tu amor y afecto,
más que  mismo y no lo encontrarás.
más que nadie en todo el Universo,
te mereces tu amor y afecto."
(Buda)


Si un individuo dentro un grupo familiar o estando en una relación de pareja, desea conservar sus espacios personales, enseguida es criticado, y hasta juzgado como un ser egoísta. Porque, aunque no se diga exactamente así, y se trate de esconder detrás de términos más o menos simpáticos ("es un/a solitario/a"... "es un poco antisocial"... "es un/a escondedor/a"...), es eso lo que se piensa.

Ni hablar si uno admite abierta y sinceramente que ciertas personas nos resultan "pesadas", asfixiantes, o hasta tóxicas.

Y es paradójico que no se comprenda que un individuo, hombre o mujer, necesite y, por ende, pretenda estos espacios. Realizar actividades que nada tengan que ver con alguno de sus vínculos; tener amistades propias y no por fuerza compartidas; poner límites con respecto no sólo a lo que no nos satisface del todo, sino también al tiempo que se pasa con personas que no nos aportan... no es egoísmo, es simplemente sano amor propio. Es respetarnos y querernos, ser honestos con nosotros mismos, y ésta es la base para cualquier tipo de relación con un otro.

Y tú, ¿te has sentido alguna vez egoísta por alguna de estas cosas? ¿Te han dicho o hecho sentir que lo eras?

                                                                                                                        Alma & Luna

lunes, 23 de abril de 2018

Las raíces

Con Alma, no sólo compartimos una amistad y un cariño forjado a través de la distancia, sino que ambas también somos inmigrantes. La vida nos hizo cruzar el océano para buscar una vida mejor, un futuro más libre, más seguro. Compartimos una experiencia radical que cambió nuestras vidas para siempre.
Ambas decidimos arriesgar y lanzarnos al vacío. Cada una por los motivos que fueran (quizás eso no tiene importancia, pero, sí es el punto álgido por el cual se toma una decisión absolutamente vital)  apostamos por dejarlo todo.
Y de repente todo cambia, como si de un tajo neto te arrancaran de la tierra, y el mar fuera la mezcla insalvable de sangre y lágrimas. Tu tierra queda atrás y tú vas hacia lo desconocido y lo sientes como un vacío, un miedo expectante al futuro.
El precio que se paga es alto: atrás queda la familia, los amigos, el trabajo,  tus cosas y el poderosísimo sentimiento de “pertenencia” de saberte de un lugar, de sentir que “eres”. Aprendes a desprenderte y el coste es duro y difícil. Hay que hacer el duelo de lo que se deja y un ejercicio de aceptación de la nueva situación (por mejor que sea en relación a lo que se deja). Y sobre todo creo que lo más complicado es no quedar atrapado en la nostalgia, en el recuerdo que paraliza y te impide disfrutar de lo bueno que te rodea.
Sin embargo ahora, que podemos verlo a la distancia, las dos creemos que ha merecido la pena. Hemos construido una vida enriqueciéndonos de otras culturas y aportando la esencia de la nuestra.

La propuesta entonces para todos ustedes:
¿Serías capaz de dejarlo todo?
¿Arriesgarías salir de tu seguridad aunque tu vida no fuera todo lo “buena” que deseas para aventurarte a otra manera de vivir?
¿Podrías vivir en una cultura diferente aceptando las costumbres que te alejan de tu propia cultura?
¿Te sientes de verdad arraigado a tu país de origen a pesar de vivir fuera (si es este tu caso) ?
Y por último: ¿crees en el arraigo? o simplemente ¿lo que te ata a tu tierra es la familia, los vínculos, etc.?


                                                                                                                        Luna & Alma



lunes, 16 de abril de 2018

Sensualidad

Mordía a todo esto una granada, con el codo apoyado sobre la mesa; las bujías del candelabro, delante de ella, oscilaban con el viento; aquella luz blanquecina daba a su cutis tonos nacarados, rosa a sus párpados, brillo a sus ojos; el rojo de la fruta se confundía con el púrpura de sus labios, su delgada nariz temblaba y toda su persona ofrecía algo de insolente, ebrio y ahogado.
(Frases de "La educación sentimental", 1869 - Gustave Flaubert)


Cuando me propuse escribir acerca de la sensualidad, creí que el enfoque estaría dirigido hacia lo erótico. La connotación a toda luz, era en esa dirección. Pero en realidad luego me di cuenta de que mi intención no era esa. Simplemente porque creo que la sensualidad es algo que va más allá de lo sexual o erótico.

La sensualidad es una actitud que tal vez nace con cada uno y que algunos desarrollan más que otros. Tiene que ver con el magnetismo que emanamos, con esa cualidad intangible. Una especie de combinación del poder sensual interior para emocionar, unido al magnetismo personal.

Ponemos en marcha todos los sentidos, nuestra actitud es el reflejo de la confianza en nosotros mismos. La mirada, el tacto, el olfato, el oído, el gusto, nos conectan con el placer. Desde lo más elemental como morder una manzana hasta lo más sofisticado o excepcional. Siempre conectaremos con los sentidos. Cuando nos dejamos llevar por el placer se pone en marcha nuestra sensualidad. Y así nos sentimos. Abandonados a esa sensación de disfrute. Y es lo que el otro percibe de nosotros.

No hace tanto tiempo que he descubierto que sentirme sensual está ligado a lo sutil. Quizás equivocadamente se entiende que es algo así como convertirnos en “ lobas o lobos” encaramados en nuestro erotismo.

Y tú, ¿eres sensual? ¿Te sientes así, o cómo lo definirías? ¿Es un instinto o es algo que vamos adquiriendo en el transcurso de nuestras vidas? ¿Crees que es algo que se puede aprender o es innato en cada persona? ¿Qué despierta tu lado sensual? ¿Qué es lo sensual para ti?

Luna & Alma

lunes, 9 de abril de 2018

Amar


“(...)
Te amo. –dijo el Principito.
Yo también te quiero. –dijo la rosa.
No es lo mismo... –respondió él. Amar es la confianza plena de que pase lo que pase vas a estar, no porque me debas nada, no con posesión egoísta, sino estar, en silenciosa compañía. Amar es saber que no te cambia el tiempo, ni las tempestades, ni mis inviernos. Amar es darte un lugar en mi corazón para que te quedes como padre, madre, hermano, hijo, amigo y saber que en el tuyo hay un lugar para mí. Dar amor no agota el amor, por el contrario, lo aumenta. La manera de devolver tanto amor, es abrir el corazón y dejarse amar.
Ya entendí. –dijo la rosa.
No lo entiendas, vívelo. –agregó el Principito.
(...)”
(Extraído del web de autor desconocido)
Me pregunto por qué muchos confunden "enamoramiento" con "amor". Todos pasamos por lo primero muchas veces, tal vez más de las que admitimos; y es hermoso. ¿Y cómo podría no serlo? Te sentís especial, con más energía, ves todo positivo y con los colores del arcoiris... Son esas mariposas que no sólo están en el estómago, sino por todo el cuerpo... Es caminar a un palmo del suelo... Son esas ganas inmediatas y constantes de saber, de sentir, de estar con esa persona... Es ese fuego infernal que te quema por dentro y te hace sentir en paraiso... Es tantas cosas que podríamos estar aquí escribiendo hasta cansarnos...

Y repito, es un estado hermoso; es mejor que cualquier dosis de adrenalina... pero termina. En mayor o menor tiempo finaliza, y esta es la realidad que todos sabemos. Te vuelves a sentir un común mortal, ves las cosas de forma real, con los colores que tienen ...hasta el blanco y negro. Las mariposas desaparecen y vuelves a tener los pies en la tierra. Y es justo en ese momento donde la magia tiene lugar. Porque en algunos casos es ahí que inicia el amor. Cuando ves al otro tal y cual cómo es, cuando no idealizas; cuando aceptas todos los claroscuros.

Porque amor es admitir que no todo es poesía. Que hay días maravillosos y otros que son terribles. Que existen momentos donde sentirás de nuevo esas mariposas en el cuerpo, y otros donde una manada de elefantes te caminará encima. Amor es ver más allá de unos ojos, es escuchar no sólo las palabras, es sentir y no con la propia piel sino con el alma. Amor es despertarse cada mañana, sabiendo que tal vez no sea perfecto, pero que no es un sueño, que es real. El amor no es una publicidad, no son dedicatorias, ni palabras en verso. El amor no es momentáneo, no es un "me gustas" ni un "me encantas" ni siquiera un "te quiero". Amor es mucho más que todo lo que se pueda explicar. El amor te traspasa pero no te rompe, al contrario, une todos los pedazos que antes estaban rotos. El amor no te subyuga, ni te sobrepasa, te sostiene, te apoya...

...el amor te salva.

Y vos... ¿cómo vivís el amor? ...¿dices “te amo” a alguien que no sea tu pareja, a un/a amigo/a de siempre, a un/a hermano/a, a tus padres o te avergüenzas? ...¿crees que haya varios tipos de amor? ...¿que sea necesario clasificarlos o explicarlos?
Alma & Luna