lunes, 15 de octubre de 2018

No...

“Aprender a decir que NO es un lujo.
NO quiero,
NO me gusta,
NO tengo ganas.
Todo eso es sano.”
¿Por qué cuesta tanto decir que “NO”?

Parece mentira, pero una de las cosas más difíciles es aprender a decir que “NO”. Esto es porque, muchas veces, decir que sí es mucho más simple y nos crea menos problemas. Al menos en apariencia, ya que tratar de quedar bien con todos es prácticamente imposible. Entonces decir que “no” puede ser la mejor forma para evitar otras complicaciones o problemas en futuro.

Es sólo cuestión de respetar aquello que realmente sentimos o deseamos; y no dejarnos influenciar por el miedo a ser excluídos por los otros. Comprender que siempre será mejor ser “rechazados” por lo que realmente somos o pensamos, que ser aceptados por una falsedad. Porque decir que “NO”, no significa ser maleducados, simplemente es poner límites; para uno mismo, y para los demás.

Tú, ¿sabes decir “no”? ¿Te cuesta mucho hacerlo?
Como siempre, cuéntanos tu parecer, tu opinión, nos interesa.
Alma & Luna

lunes, 8 de octubre de 2018

El motor de tu vida

“El deseo y el deber surgen de la necesidad, y son motores de nuestra conducta.
El aparato psíquico humano, escindido, tiene la función de administrar las necesidades del cuerpo, y divide estas necesidades entre las que considera deseos y las que considera deberes.”
(Manfredo Teicher)


Mientras miro esta imagen, vienen a mi mente muchísimas decisiones, actos, hechos en los cuales, tomamos un camino “equivocado”. Pero ¿de verdad es un camino equivocado? ¿Es un error, o es una decisión basada más en el deber que en el deseo? ¿Sabemos escuchar nuestro deseo, o nos dejamos llevar por lo que se espera de nosotr@s, por lo que es “correcto” o porque corresponde?

Durante mucho tiempo no supe escucharme. No sé porqué, quizás simplemente no fui educada para eso. Siempre había hecho lo que se esperaba de mí. No supe reconocer hasta muchos años después la desconexión entre lo que quería y lo que debía. O como debía funcionar para estar en consonancia ambas partes.

¿Tú crees que esta escisión tiene que ver con la educación recibida? ¿Es un problema cultural? ¿O tiene que ver con el carácter de cada uno? ¿Qué es lo que te mueve a ti en ese primer impulso? ¿El deber o el deseo?


Luna & Alma


lunes, 1 de octubre de 2018

Correr detrás


“¿Por qué correr detrás de alguien
que sabe donde estás?”
(pregunta leída en el sitio de redpsi.instagram)


¿Cuántas veces lo hemos hecho? Y, obviamente, no hablo de hacerlo de forma real; sino eso que, algunos más y otros menos, todos hacemos. Vamos detrás de algunas personas, como si tuviésemos la necesidad de sentirnos ¿queridos?, ¿necesitados?, ¿qué? Y, mientras “corremos” detrás de estas personas, no nos damos cuenta de lo que dejamos en nuestro camino... de a quienes dejamos por ir detrás de.

Y me pregunto, y te pregunto, ¿vale la pena?, ¿o es como ir a la búsqueda de la olla con las monedas de oro del final del arcoiris?

A veces pienso que es un vacío personal. Tal vez, en un cierto momento no nos sentimos satisfechos con nosotros mismos, o con nuestras relaciones sociales, o con aquellas personales (familia, pareja, amigos), y proyectamos en estas personas nuestros anhelos; aunque ellos sistemáticamente, nos demuestren que no nos necesitan, que no nos quieren... no al menos en la medida de nuestras expectativas, o del modo que nosotros quisiéramos.

Como siempre, te pido que nos dejes lo que te viene en mente, lo que te salga del corazón, lo que desees.

Alma & Luna

lunes, 24 de septiembre de 2018

Cambios

“Esperar el cambio en el otro...”
(...mientras uno sigue haciendo lo mismo.)

¿Cuántas veces pretendemos que sea el otro el que cambie, que nos entienda, que se haga cargo, que tenga en cuenta etcétera? ¿No es así?

En general, en todas las relaciones, del orden que sean, desde las más íntimas hasta las que nos vinculan con la sociedad (trabajo, estudio, interacción con el mundo) estamos en constante intercambio de opiniones, acciones y sentimientos, y cuando algo o alguien entra en discordia nos enfrentamos a un conflicto.

Evidentemente cada uno tendrá su opinión y su forma de ver las cosas. Sin embargo, en muchas ocasiones, creemos que es el otro el que tiene que cambiar de opinión, de forma de sentir, o de tratarnos, porque si cambia el otro, entonces todo seguirá como tiene que ser.

Es un reclamo bastante frecuente aunque creamos que no. “Tú tienes que cambiar, tú no ves como son las cosas, tú tienes que hacerlo de esta forma”… y una larga cola de etcéteras que seguramente a tod@s nos resuenan.

Hay veces en que uno tira más del otro y a veces llegamos a un límite en el que pretendemos que todo de un giro. Pero, si durante tanto tiempo hemos mantenido la misma pauta, ¿podemos exigirle al otro que cambie? O si esa pauta ya no nos satisface, ¿tenemos que ser nosotros los que cambiemos?

¿Hay que esperar el cambio? O si intentamos “darle la vuelta a la tortilla” el otr@ también por una especie de acción transitiva se verá involucrado y tendrá una reacción a su vez, ¿o no? ¿Cambio yo y cambia todo? ¿Puedes ponerte en el lugar del otro si hay cosas que ves que no funcionan?

Como siempre, decinos qué pensas, nos importa.
Luna & Alma

lunes, 17 de septiembre de 2018

Miradas

“Con la mirada se aleja y se atrae,
se promete y se amenaza,
se reprende y se da aliento,
se ordena y se veda,
(...)
se ríe y se llora,
se pregunta y se responde,
se concede y se niega.”
(Ibn Hazm de Córdoba)

Cuánto que hace una mirada, ¿no? Pero el tema es, ¿cuántas veces miramos y cuántas simplemente vemos? Porque definitivamente no es lo mismo. Para entender más lo que quiero decir, te invito a ver este video... por favor, tómate unos minutos.




Entonces, ¿qué te pareció? Te soy sincera -como siempre-, yo me quedé pensando mucho cuando lo ví por primera vez. Pensé a todas esas veces que creemos mirar al otro, a lo que nos rodea, y lo único que estamos haciendo es verlo; porque no prestamos atención. Lo hacemos todos... vos, ellos, yo. Todos; quien más, quien menos. Por la sociedad moderna en la que vivimos, la cual tiende a un tipo de “egoísmo o egocentrismo”, una especie de aislamiento; por los ritmos laborales, por la influencia de las nuevas tecnologías, por tantos motivos diferentes. Es como la diferencia entre “oír y escuchar”.

Me gustaría que comentes todo lo que te ha provocado el video, que reflexiones con nosotras. No hay límites, ni de palabras, ni de nada, ya sabes. Y también vuelvo hacerte una invitación, esta vez a leer un blog (“Siete en Familia”, de Ángel St), en particular modo esta entrada; que justamente, fue la que hizo me decidiera a publicar hoy lo que desde hace tiempo era sólo un borrador.

Yo quisiera mirarte a través de tus letras, ¿nos miramos?

Alma & Luna


lunes, 10 de septiembre de 2018

Destino

“La elección, no la casualidad
determina tu destino.”
(Aristóteles)
“El destino es el que baraja las cartas,
pero nosotros somos los que jugamos.”
(William Shakespeare)

Hoy la propuesta nace de tres citas diferentes, de autores históricamente conocidos. Tanto la de Aristóteles como la de Shakespeare, tienen el mismo sentido; es decir, a pesar de todas las circunstancias vitales y experiencias, somos nosotros, con nuestras elecciones, los que vamos tejiendo nuestros destinos. Habrá veces que sentiremos que todo está escrito, pero, si nos basamos en estas dos aseveraciones, cada acción emprendida es la que determinará nuestro presente y nuestro futuro.

Tener entonces la plena conciencia de que somos los hacedores de nuestro destino, nos mantendrá conectados en el momento presente y nos proyectará hacia el futuro.

Sin embargo, Miguel de Cervantes, da la vuelta totalmente a estas dos primeras diciendo...

“Lo que el cielo tiene ordenado que suceda,
no hay diligencia ni sabiduría humana que lo pueda prevenir.”
(Miguel de Cervantes)
Así estaríamos en manos de nuestro destino, y nos encaminaríamos inevitablemente hacia él. Cada acción, reacción o elección, sería fruto de ese sino inevitable. Lo cual tampoco sería desestimable, porque entonces, de alguna forma nos liberaría de vivir planificando o rigidizando nuestra vida.

Creo entender entonces que en esta definición también entra una parte más espiritual, más aferrada a la fe y a las creencias. E igualmente, más allá de todo, no me parece tan descabellada.

Y tú… ¿con cual te identificas? ¿Crees en el destino? ¿Sientes que lo vas construyendo con tus acciones y elecciones? O ¿te inclinas más a sentir que de alguna forma todo lo que está dispuesto para ti, es inevitable? Y en efecto tus acciones están encaminadas hacia ese destino; y esto ¿quiere decir que no puedes manejarlo?
Luna & Alma

lunes, 3 de septiembre de 2018

Volver

“No hay nada como volver a un lugar que no ha cambiado,
para darte cuenta de cuánto has cambiado tú.”
(Nelson Mandela)

¿Nunca les ha pasado de volver a un sitio, que a simple vista está igual a cuando se fueron y, sin embargo, sienten que es totalmente diferente? Pues eso es porque, como dice la cita de Nelson Mandela, los que hemos cambiado somos nosotros.

A nosotras nos ha pasado infinidad de veces... y es que un@ guarda en la memoria el recuerdo del afecto, es decir, lo que ha vivido allí, con quien lo ha compartido. Sin tener la plena consciencia, que la vida ha continuado a transcurrir, para todos, como lo ha hecho para un@ mism@.

Pese a esto, en lo personal me gusta “volver”; me gusta notar que he cambiado; que ya no soy la misma; que, en el mejor de los casos, he aprendido... y, muchas veces, me gusta que el otro también note todo esto.

Así que aquí estamos, de vuelta... con ganas renovadas, con inquietudes nuevas y con muchísimos deseos de seguir compartiendo con ustedes todo esto.

Alma & Luna
¿Escuchamos música?