lunes, 25 de junio de 2018

¿Amigos?






Esta vez, el tema podría ser rollo “Cosmopolitan”, si no fuera porque a nosotras nos encanta darle un giro algo más profundo a nuestras propuestas. Creemos que se puede hablar de un tópico tan recurrente como antiguo: ¿Es posible la amistad entre un hombre y una mujer?


Durante muchísimo tiempo todos hemos escuchado de todo al respecto: que sí, que es posible esta amistad; que no, que no es posible porque inevitablemente uno de los dos (o los dos) acaba enamorándose; etcétera.

El tópico no puede ser más típico, pero cuando nos pusimos a hablar, empezaron a surgir muchas cuestiones que lo enriquecían y lo hacían salir de la “etiqueta” preconcebida.

Para no hacerlo tan largo exponemos una pincelada de algunas de las conclusiones en las que nos pusimos de acuerdo. Nos dimos cuenta de que en realidad cuando se establece una relación de afecto o de amor, hay una especie de “flechazo”, un “enamoramiento” algo que nos conecta de manera inmediata con el otro/otra. Esa persona nos impacta, nos ilumina, nos fascina. Y entonces es cuando dijimos: ¿Qué más da que sea hombre o mujer? En toda relación afectiva existe el amor, existe la atracción, sea del orden que sea. Pero lo cierto es que también existe el prejuicio donde interviene la palabra “sexo” asociada al enamoramiento.

Pero, ¿no creen ustedes que si hablamos de “flechazo” o “enamoramiento” en una amistad no tiene porqué intervenir el sexo? Y si interviene… ¿cuál es el problema? ¿O no creen acaso que cuando nosotras nos conocimos no sufrimos ese flechazo? Y, aunque no intervenga el sexo, tenemos esa atracción que nos genera el ser empáticas, el tener muchísimas cosas en común, una conexión casi instantánea, mucho amor y sentido del humor.

Apuntamos también a la costumbre generalizada de querer etiquetarlo todo; y el hecho de que esto nos cierra, nos limita, nos reconduce nuevamente al “tópico” anulando toda otra opción.

Y tú, ¿cómo lo ves? ¿Te sientes identificad@?
Luna & Alma

lunes, 18 de junio de 2018

Perspectivas


Pero ¿por qué cuando esta perspectiva es diferente a la nuestra nos resulta tan difícil aceptarla? ¿Y si fueramos nosotros a estar equivocados?

¿Te ha pasado lo que representa la imagen? ¿Cómo has resuelto?

Cuéntanos... y recuerda, aquí no hay límites, sólo el respeto, pero puedes expresar todo lo que sientes y piensas.

Alma & Luna

lunes, 11 de junio de 2018

Ser

“Hay tres líneas en la biografía de todo ser humano, y nunca son una horizontal y dos perpendiculares. Son tres líneas sinuosas, perdidas al infinito, constantemente próximas y divergentes: ...lo que un hombre ha creído ser, lo que ha querido ser y lo que fue.”

(“Memorias de Adriano” ~ Marguerite Yourcenar)

Sin querer entrar en terrenos filosóficos que desconozco, me gustaría que esta vez el tema girara en torno a este párrafo de Marguerite Yourcenar del libro “Memorias de Adriano”.
En él se esboza una especie de gráfica geométrica que gira en torno al hombre. Habla de tres líneas totalmente sinuosas, que se unen y se separan en el tiempo, y que a su vez lo definen, -si es posible hacerlo-.
La idea de ser tres tipos de constantes a lo largo de la vida es realmente sorprendente. Por lo menos así lo sentí cuando lo leí.

¿Qué somos en realidad?, ¿lo que creemos ser?, ¿lo que nos hemos ido encontrando a lo largo de la vida en base a la idea que tenemos de nosotros mismos?; o, por lo contrario, ¿somos lo que queremos ser porque hemos construido nuestra vida en la conciencia absoluta de lo que nos propusimos? O, rompiendo todo este esquema muy lineal, ¿somos un ensamblaje de todo lo escrito?

Nuestra vida se va construyendo desde que nacemos con la ‘información’ que vamos almacenando que nos llega de las figuras parentales, de autoridad, sociedad etcétera, y vamos teniendo nuestra propia historia personal.  Pero, ¿es eso lo que nos define?, o ¿somos mucho más que eso? ¿Somos conscientes de lo que somos?, ¿de lo que quisimos ser?, o ¿somos lo que creemos que somos?.

Aunque parezca un laberinto verbal, creo que hay mucho por decir, ¿no te parece?

¿Te animas a compartir lo que piensas, sientes o sencillamente te apetece decir?


                                                                                                                                      Luna & Alma



lunes, 4 de junio de 2018

Amor

“El amor en su forma más plena es una serie de muertes y renacimientos. Soltamos una fase, un aspecto del amor, y entramos en otra fase. La pasión muere y es traída de regreso. El dolor es ahuyentado y resurge en otro momento. Amar significa abrazar y al mismo tiempo soportar muchos, muchos finales y muchos, muchos comienzos; todo en la misma relación.”
(“Mujeres que corren con lobos” ~ Clarissa Pinkola Estés)


Esta semana no hay preguntas; sólo hay un fragmento y una hoja en blanco... y allí, tu sentir, tus pensamientos, tus ideas, tus letras...

...sin límites, exprésate.

Alma & Luna


lunes, 28 de mayo de 2018

Destino

"Siempre se ha creído que existe algo que se llama destino,
pero siempre se ha creído también que hay otra cosa que se llama albedrío.
Lo que califica al hombre es el equilibrio de esa contradicción."
(Gilbert Keith Chesterton)


¿Es posible que nuestra entera existencia esté ya escrita?
A veces podríamos jurar que sí; que hagamos lo que hagamos, el punto de llegada es uno y sólo uno. Como que hay cosas que debíamos conocer, caminos que debíamos recorrer, personas que debíamos encontrar, situaciones que debíamos superar... Y todo eso hace a la persona que se es, porque cambiar una sola y mínima circunstancia, sería cambiar un sinfín de otros detalles relacionados. Causas y consecuencias. Entonces, ¿podríamos decir que al momento de nacer nuestro destino ya está escrito?, ¿o éste cambia en base a las elecciones que hacemos?
Hay una frase por allí que adjudican a William Shakespeare, que dice: "El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que jugamos."

¿Crees en el destino? ¿Piensas que hagas lo que hagas, o cualquier elección realices, el destino es uno y no cambia? Si es así, ¿dónde queda el libre albedrío? Si uno cambia una mínima elección hecha en su vida, ¿no deberían cambiar todas las consecuencias de ésta y por ende, el propio destino?
Cuéntanos...

Alma & Luna

lunes, 21 de mayo de 2018

Razón o felicidad

"Se muere en el obstinado intento de tener razón.
Pero la razón no está nunca toda de una parte.
Para tener razón se está dispuesto a todo;
aún a estropear la propia vida y aquella de los demás.
Yo he decidido.
No quiero tener razón. Quiero ser feliz."
(Luciana Littizzetto)


Aunque parezca una pregunta tópica que hemos visto y leído mil veces, creo que encierra un mensaje que nos toca a todos.
¿Quién no se ha quedado enganchado en alguna discusión intentando que “nuestra verdad” prevaleciera sobre la del otro?
Nuestra educación, nuestros referentes de autoridad, familia, etc., nos “han enseñado” que tener razón es un valor a cultivar, que tenemos que luchar porque prevalezca nuestra verdad, y que “tener razón” de alguna forma te da poder.
A medida que pasa el tiempo, y tú te ves intentándolo una y otra vez, tratando de “imponer” tu razón aunque no la tengas, o si la tienes, no puedas hacerla valer. Te enzarzas entonces en una lucha de poder con los otros entablando discusiones estériles donde tal vez no se llegue a ningún acuerdo y donde lo peor es el estado o la sensación de frustración, enojo e impotencia con la que te quedas.
A todos nos gusta que si tenemos razón, en algún punto nos lo reconozcan, y también es cierto que muchas veces aunque tengas la razón estás debatiendo “contra una pared”.
Eso a la larga va afectando tu vida y a fuerza de batallar contra molinos de viento los efectos secundarios no tardan en aparecer: crispación, inflexibilidad, malestar… en definitiva no sentirte feliz.
Esta pregunta me la he planteado mucho porque suelo caer con frecuencia en esto: “querer tener razón” o tenerla e intentar convencer al otro.
Mi conclusión ahora, en este momento de mi vida, es que prefiero ser feliz a tener razón (mi trabajo me cuesta he de decir) porque no me compensa, especialmente cuando involucra a mis seres queridos.
He aprendido que como dice otro tópico: “hay que ser selectivo en nuestras batallas”.

¿Te apetece compartir tus pensamientos?
¿Te toca en algún punto esta frase?
¿Sientes que te gusta tener razón, o que necesitas tenerla con frecuencia?
¿Eres selectivo en tus batallas?
¡Te esperamos!
                                                                                                                            Luna & Alma

lunes, 14 de mayo de 2018

Expectativas


Una vez he leído: "La expectativa es enemiga de la felicidad."
Pero no es algo simple de hacer el no creárselas. Todos esperamos siempre algo. Un gesto de un familiar; el mensaje de algún amigo; una palabra de quien amamos. Estamos ya pensando qué hará el otro, cómo se comportará, qué escribirá, o qué decisión tomará. Y es allí donde inicia el error, donde inicia el camino que nos llevará a la desilusión.

Es equivocado esperarse de los demás aquello que pensamos quisiéramos hacer nosotros. Porque cada uno de nosotros es una persona diferente. Lo que para nosotros pueden ser puntos de fuerza y coraje; tal vez para otro puede ser una vulnerabilidad. Nos equivocamos si esperamos todo un día por un mensaje, simplemente porque nosotros lo hubiesemos hecho.

Lo mejor es "no esperarse nada"; que esto no significa dejar de lado sueños y anhelos. Porque muchas veces estas dos cosas se confunden. Cada uno de nosotros deseamos y soñamos situaciones, personas, palabras, gestos, elecciones; y esto está bien. Cada uno debe luchar hasta que estos sueños se hagan realidad. Pero esperarse algo de manera determinada significa imponer a ese otro lo que nosotros mismos deseamos, y que muy probablemente, nos desilusionará. Y no porque lo desee hacer, sino porque le hemos confiado una labor sin que supiera. Hemos sido egoístas, no hemos tenido en cuenta todas las variables que giran alrededor de las personas y de las situaciones.

Por lo cual, "no esperarse nada", significa evitar la desilusión, sobre todo aquella involuntaria. Porque si nosotros no nos esperamos nada, seguramente algo ocurre. Así que, no te esperes nada pero continúa a trabajar sobre tus sueños y deseos... deja que la vida te sorprenda.

Hoy ¿me hablas de expectativas?
¿Eres uno de hacerse muchas de ellas? Realmente, ¿es "responsabilidad" del otro la desilusión?
Piensa... reflexiona... esperamos tus respuestas.

Alma & Luna