“Luchar por una idea sin tener una idea de
uno mismo,
es una de las cosas más peligrosas que se
pueden hacer.”
(“Donde el corazón te lleve”, Susana
Tamaro)
Los otros días, mientras leía “La vida te
despeina”, me crucé –por así decirlo– con esta cita con la que he abierto la
entrada. Me ha parecido tan sencilla como verdadera; y, no sé porqué la asocié
a la escena de cómo te gustan los huevos en el desayuno de “Novia a la fuga”...
¿la recuerdan?
Y es que me parece representa de manera,
tal vez, cómica o simple, lo que deseo expresar.
¿Somos conscientes del peligro que
signifique no tener una idea concreta de quienes somos? Si no sabemos qué cosas
nos gustan y qué no, cuáles son nuestras ideas sobre éste o tal otro tema; lo
más probable es que seamos fácilmente influenciables, y por ende, que sea algún
otro el que conduzca nuestra propia vida.
Creo que esto se observa más comúnmente entre
los jóvenes. Si los amigos de un muchacho juegan al fútbol, lo más probable es
que él termine jugando al fútbol también... pero ¿era éste el deporte que
realmente le gustaba?; ¿y si hubiese sido el rugby, o el basket, o la natación?
...o alguno aún más insólito como el golf, ¿qué pasaría con ese muchacho? ¿seguiría
sus gustos sin importarle el entorno o se dejaría condicionar? Y todo esto,
luego de un tiempo, ¿no podría traducirse en insatisfacción?
Si a todo esto le sumamos los roles
preestablecidos por género, el tema se hace aún más complicado; porque ¿qué
pasa cuando a nuestro hijo varón le gustaría concurrir a clases de cocina o
danza clásica?; o ¿nuestra hija mujer quisiera estudiar mecánica en vez que
letras? Y no digamos que estos temas están superados, porque todos sabemos (más
los que somos padres) lo difícil que es “ser el diferente”.
Y si esto lo trasladamos a una pareja,
¿qué sucede cuando al no saber elegir, dejo que lo haga el otro? ¿Se puede amar
y convivir a pesar de ser ‘el día y la noche’?
Yo tengo las respuestas para cada
cuestión, pero hoy quiero que reflexionemos más juntos que nunca... ¿te animas?
Dinos sinceramente qué piensas, sin
importar la extensión de tu comentario. Te esperamos.
Alma & Luna





