lunes, 15 de abril de 2019

Un@ mism@

“Luchar por una idea sin tener una idea de uno mismo,
es una de las cosas más peligrosas que se pueden hacer.”
(“Donde el corazón te lleve”, Susana Tamaro)

Los otros días, mientras leía “La vida te despeina”, me crucé –por así decirlo– con esta cita con la que he abierto la entrada. Me ha parecido tan sencilla como verdadera; y, no sé porqué la asocié a la escena de cómo te gustan los huevos en el desayuno de “Novia a la fuga”... ¿la recuerdan?



Y es que me parece representa de manera, tal vez, cómica o simple, lo que deseo expresar.

¿Somos conscientes del peligro que signifique no tener una idea concreta de quienes somos? Si no sabemos qué cosas nos gustan y qué no, cuáles son nuestras ideas sobre éste o tal otro tema; lo más probable es que seamos fácilmente influenciables, y por ende, que sea algún otro el que conduzca  nuestra propia vida.

Creo que esto se observa más comúnmente entre los jóvenes. Si los amigos de un muchacho juegan al fútbol, lo más probable es que él termine jugando al fútbol también... pero ¿era éste el deporte que realmente le gustaba?; ¿y si hubiese sido el rugby, o el basket, o la natación? ...o alguno aún más insólito como el golf, ¿qué pasaría con ese muchacho? ¿seguiría sus gustos sin importarle el entorno o se dejaría condicionar? Y todo esto, luego de un tiempo, ¿no podría traducirse en insatisfacción?

Si a todo esto le sumamos los roles preestablecidos por género, el tema se hace aún más complicado; porque ¿qué pasa cuando a nuestro hijo varón le gustaría concurrir a clases de cocina o danza clásica?; o ¿nuestra hija mujer quisiera estudiar mecánica en vez que letras? Y no digamos que estos temas están superados, porque todos sabemos (más los que somos padres) lo difícil que es “ser el diferente”.

Y si esto lo trasladamos a una pareja, ¿qué sucede cuando al no saber elegir, dejo que lo haga el otro? ¿Se puede amar y convivir a pesar de ser ‘el día y la noche’?

Yo tengo las respuestas para cada cuestión, pero hoy quiero que reflexionemos más juntos que nunca... ¿te animas?

Dinos sinceramente qué piensas, sin importar la extensión de tu comentario. Te esperamos.

                                                                                                                        Alma & Luna



lunes, 8 de abril de 2019

Celos

“Los celos son siempre el instrumento certero
que destruye la libertad interior
y elimina en la compañía toda la felicidad posible.”
(Gregorio Marañón)



“Si tiene celos es porque te quiere”, “soy celoso/a porque te amo”, “preocúpate cuando deje de tener celos, porque quiere decir que ya no estoy más enamorado/a de ti”... Estas son frases que seguramente todos hemos escuchado (y hasta dicho en algún momento). Pocas emociones llegan a ser tan complejas como los celos, ahí donde se arremolinan sentimientos dispares y siempre intensos.


Abrimos el post de esta semana para hablar de los celos.

Sí, los celos, esa emoción que nos quema, que nos enoja, que nos termina debilitando y nos hace sufrir. No hablo sólo de celos en relación a la pareja. Quiero abrir el abanico de posibilidades en cualquier tipo de relación. Celos entre herman@s, entre amig@s, entre colegas de trabajo, etcétera.

El gran fantasma, indefinible y amenazador que de repente irrumpe ante algún acto o circunstancia que nos afecta de manera exagerada. En una especie de afán de posesión, de querer controlarlo todo, sufrimos un estado de permanente sospecha y de sobresalto.

Tengo el recuerdo de sentir celos de mis hermanos pequeños, porque tenían más atención que yo que era la mayor, y era la que “tenía que entenderlo” aunque fuera una niñita que sólo buscaba ser “vista”. A su vez, mis hermanos tenían celos de mí, porque yo era la mayor, la que tenía más (según ellos) facilidades en la familia.

Fíjense que son dos emociones idénticas, con circunstancias idénticas, pero, con percepciones totalmente diferentes. Cada uno lo veíamos de una manera totalmente personal, poco sana, y que nuestros padres no sabían manejar, lo cual generaba discusiones hasta el infinito (y hasta hoy). Esto es sólo un ejemplo tonto, pero sabemos que los celos destrozan relaciones, se convierten muchas veces en obsesivos y dañan más de lo que construyen, por más que te digan que  es normal tenerlos.

Quizás, en nuestro ser más profundo sintamos la necesidad de poseer a la otra persona, y eso se manifiesta a través de los celos.

¿Es sólo inseguridad? ¿Consideras que es normal? ¿Eres celoso/a?
¿Te apetece compartir tu punto de vista?
                                                                                                                        Luna & Alma


lunes, 1 de abril de 2019

Aceptar


“Sólo una mente educada
puede entender un pensamiento diferente al suyo
sin necesidad de aceptarlo.”
(Aristóteles)

A veces se confunde comprender con aceptar, cuando son dos conceptos totalmente diferentes; y la diferencia entre ambos es inmensa.

Una persona puede comprender perfectamente algo y ello no implica que lo acepte como tal. Es decir, el rechazo o la no aceptación de algo que se ve o se oye, no significa que no se comprenda. Y viceversa. También hay cosas que se aceptan sin comprender la profundidad del mensaje, del concepto.

Pensemos a los dogmas religiosos. Muchos los aceptan y los hacen parte de su día a día, y ¿esto significa que todos ellos los comprenden dichos dogmas? Yo no creo; habrá quien sí, pero seguramente habrán muchos que simplemente los han asumidos porque ‘así estaba establecido’, pero sin una verdadera comprensión.

Y viceversa por ejemplo, cuando comprendemos cómo es realmente quien tenemos delante y solicitamos continuos cambios de esa persona. Allí no lo estamos aceptando, porque aceptar sería no pretender ni esperar ningún tipo de modificación... a pesar que la misma aceptación signifique que los caminos de ambos se dividan.

Te quiero... te comprendo... pero quisiera que cambies para estar juntos: no te acepto.
Te quiero... y te acepto tal cual eres, y aunque no deseo que cambies, ni que dejes de ser quien eres, no estamos hechos para estar juntos: te acepto y me acepto.

¿Tú crees en esta diferencia o piensas que una implique la otra? ¿Cuál es tu experiencia?
                                                                                                                        Alma & Luna


lunes, 25 de marzo de 2019

Dos amores

“Se puede estar enamorado
de varias personas a la vez,
sin traicionar a ninguna.”
(Gabriel García Márquez)

En una serie de televisión, el capítulo se abre con este planteo. Un hombre  está enamorado de dos mujeres, con las cuales convive, y a las cuales ama por igual. Más allá de la ficción, me he hecho esta pregunta muchas veces. Y creo que más de un@ alguna vez también se lo ha cuestionado.

No voy a hablar de infidelidad, ni de traición, porque ese sería el camino más sencillo. Me gustaría dar un paso más en profundidad, porque… ¿dónde está escrito que tenemos que amar a una sola persona? Es decir, ¿por qué sólo podemos “optar” a un amor a lo largo de la vida o a un amor por vez?

En un plazo de 20 años, por ejemplo, con una sola pareja (y digo 20 años, porque ya refleja una relación estable, consolidada en el tiempo, que ya ha pasado por crisis, por problemas y muchos ciclos de evolución de dicha relación) me pregunto si no ha habido espacio para “ver” a otras personas, para quedarse atrapad@ en esa “tentación” (por decirlo de alguna forma) para  volver sentir el amor  que una vez nos erizó la piel. Y yendo un poco más allá, establecer un vínculo que de repente te toque y te enamore.  ¿Quién dice que ese sentimiento no es válido o es censurable, o imposible? Es más, probablemente la “segunda” persona, aporte o complemente lo que le falta a la primera, y viceversa.

También planteamos la posibilidad,de conocer a dos personas a la vez y que ambas te atraigan, que sientas que puedes conectar en todos los sentidos, que hay química, y que puedes ser pareja de amb@s. ¿Es posible esto? ¿O estamos tan condicionados por el mandato de que "sólo una pareja a la vez" es lo correcto, que eso nos hace rechazar de plano otra opción, y solo dentro del terreno de la infidelidad es posible?

No me estoy planteando un problema ético. Sólo pongo sobre la mesa, dicha posibilidad.

Nos encantaría saber qué piensas, si has conocido algún caso, si fue posible una continuidad en el tiempo, o sencillamente si crees que podría suceder.


Luna & Alma

(Fuentes:
                                                                                                                      

lunes, 18 de marzo de 2019

Críticas

“Seas parco en elogiar,
y más parco todavía en vituperar(*).”
(Séneca)

En estos últimos tiempos he visto aquí y allá, que se ha vuelto a hablar mucho de quienes comentan los blogs y la manera en que lo hacen. Y juro que no entiendo el sentido de tanta polémica.

Están aquellos que se lamentan porque uno u otro no ha ido a comentar a todo el resto de blogs que debería (por una cierta regla en algunas iniciativas)... primer desacuerdo. ¿Es realmente necesario un comentario? Creo yo que, como todos los que escribimos de forma pública, nos gusta que se nos lea y dejen su opinión al respecto; pero esto está libre de cualquier tipo de obligación, pienso sea algo tácitamente claro. Pueden existir infinitos motivos por los cuales una persona pase a leernos y no nos deje su comentario; inclusive yo, Alma, desde siempre leo muchísimo más de aquello que comento... y lo prefiero. Lo prefiero antes que el comentario impersonal de “Uyyyy me encantó!” donde hasta se podría dudar si te han leído. Un poco como pasa en Facebook, donde la gente está tan acostumbrada a meter “me gusta” que a veces ni se da cuenta (o en el peor de los casos, no le importa) a qué le está metiendo “un pulgar alzado”... he visto casos de gente que anunciaba la muerte de alguien amado y recibir muchísimos “me gusta” (😲). 
Para cerrar el porqué de este primer punto; estamos de acuerdo que a todos nos gusta recibir comentarios, pero por sobre todas las cosas, nos gusta ser leídos e interpretados, y que el otro nos haga saber lo que sintió al leernos, sea bueno o malo –porque puede pasar que lo escrito provoque un sentimiento negativo, aunque no haya sido ésta nuestra intención– y esto significa estar abiertos también a las críticas. Y aquí viene el segundo punto.

También he estado leyendo que a quienes escribimos en los blogs, no nos gustan las críticas; que sólo aceptamos los halagos, los cumplidos sin sentido y, muchas veces, inmerecidos, según el criterio de quienes esto sostienen... y éste es el segundo desacuerdo. Me pregunto, ¿desde qué pedestal viene la crítica? Porque quede claro, creo que todos y cada uno puede decir “esto no me gustó por ésta y ésta razón”; o “esto no lo he entendido porque la estructura gramatical no es clara”; pero, de allí a ponerse como jueces de la Real Academia, creo que falta mucho, ya que no conozco la existencia entre nosotros de un premio Nobel a la literatura (y, así y todo, no pienso que este último fuera tan soberbio como para demoler un texto o relato por simples errores de estructura u ortográficos). Cada quien tiene una manera diferente de enfrentar este tema, como tantos otros obviamente; yo por ejemplo, prefiero que si tengo que hacer una crítica o ‘remarcar’ un error, hacerlo de forma privada, lo considero una cuestión de respeto, hacia la otra persona y su trabajo. Luego, si algo directamente no nos gusta para nada, o nos provoca sólo sentires negativos, o nos parece un tema repetitivo o mal argumentado, ¿es necesario –o justo– comentar públicamente? Pienso que no. Es como aquellas personas que se lamentan de la mala calidad de los programas televisivos, sin cambiar de canal o apagar directamente la tv; como si se tratara de una fuerza cósmica que no te deja otra opción. Entendamos... podemos apagar, podemos no comentar, podemos simplemente dejar un saludo (porque estimamos a la persona más allá de lo que haya escrito); opciones hay muchas.

Hoy me he extendido un poco mucho, es verdad; pero estoy convencida que estas cosas hay que “hablarlas” y hacerlo de forma sincera y clara. Por mi parte repito, obviamente me gusta que me lean y que me comenten expresando vuestro parecer y lo que les he transmitido, pero también acepto las críticas, hechas siempre desde el respeto. Y, sobre todo, comprendo los silencios (me he convertido en una embajadora de ellos), y te estaré esperando siempre con una taza de té y una sonrisa, sea hoy, o dentro una semana, o un año... no importa cuándo vengas, sino que vengas.

Alma & Luna


(Vituperar: censurar o deaprobar con mucha dureza una cosa o una persona)

lunes, 11 de marzo de 2019

Prejuicios

“El prejuicio es la acción y efecto de prejuzgar
(juzgar las cosas sin tener cabal conocimiento
O antes del tiempo oportuno).
Un prejuicio, por lo tanto, es una opinión previa
acerca de algo que se conoce poco o mal.”
(Julián Pérez Porto y María Merino)

Lo primero que suele surgir cuando hablamos de prejuicios es la siguiente afirmación: "yo no tengo prejuicios". Generalizamos rápidamente, tal vez porque de verdad creemos que es así.

Y es posible que así sea, pero, si nos ponemos a pensar con honestidad, encontraremos alguno que otro que nos pasan desapercibidos, o simplemente los tenemos tan incorporados que no los consideramos como tales.

Si hacemos un examen de conciencia, tal vez descubramos que sí, en efecto muchas veces prejuzgamos. Por aspecto físico, actitudes, maneras de pensar, maneras de actuar, en definitiva un sinfín de ejemplos que nos ponen delante del prejuicio.

Simplemente por el hecho de "generalizar" estamos prejuzgando. (Una cultura, una raza, una religión, una forma de vida).

Muchas veces creo que el prejuicio nace del miedo. Miedo a lo que es diferente. Eso nos pone en alerta, nos preparamos para enfrentar lo desconocido. El prejuicio a priori "nos protege" nos aleja del miedo.

Soy la primera en entonar mi "mea culpa" ante la acción de prejuzgar.

Krishnamurti en una de sus conferencias decía algo así como que: cuando alguien nos habla, en esa escucha estamos ya juzgando lo que oímos. No estamos abiertos a la escucha directa sin emitir opinión mental interna.

¿Te reconoces en este post? ¿Sueles prejuzgar o emitir juicios sin una base sólida o desde tu propia experiencia? Nos encantaría saber qué piensas!
                                                                                                                        Luna & Alma

lunes, 4 de marzo de 2019

Lo propio


“A cada uno le molesta la piedra en el propio zapato,
y sabe el peso de la cruz que carga en la espalda.”
(la que escribe... Alma)
Me considero una persona a la que le gusta “estar” para el otro; sea para escucharlo, para prestar un hombro en el cual llorar, para dar un consejo si se me pide, o un abrazo sin necesidad de hacerlo. Pero a veces, pocas veces, soy yo la que necesita de esas mismas cosas; y lo que suele sucederme es encontrarme con gente que, sistemáticamente, siempre está peor que yo.

No importa qué es lo que a mí me preocupe o entristezca, quien tengo enfrente está siempre un escalón más arriba en las escaleras de “pesares”. Si yo cuento que estoy preocupada porque he perdido mi trabajo; el otro me dice que me entiende porque está en la misma situación, o porque ha debido renunciar a las horas extras y en las vacaciones ya no podrá hacer el crucero que planificaba (😨). Para qué contarles lo que he escuchado en estas últimas semanas...

Ojo, no estoy pidiendo ser compadecida, ni siquiera es mi intención creerme la única con problemas o a la que le sucedan situaciones feas, horribles. Y estoy segura que no se dicen esas cosas con mala intención; que el otro debe creer que nos “ayuda” minimizando lo que nos sucede... pero no es así. A mí, en lo personal y en esta situación particular que me ha tocado vivir, esta actitud me genera muchísima rabia, sinceramente lo digo.

No todos hemos pasado por las mismas situaciones, y a veces frases como “sé cómo te sientes...”; “entiendo perfectamente por lo que estás pasando...”, no son ni válidas, ni justas, ni mucho menos acertadas. Creo yo, que lo más simple de hacer cuando alguien junta el valor de decirte o mostrarte que tiene el alma a pedazos, es escucharla, sólo escucharla con el corazón y acompañarla, abrazarla... no enumerar los propios problemas, o los tantos males que nos rodean; porque como digo al inicio, a cada uno le molesta la piedra que lleva en el propio zapato.
                                                                                                                        Alma & Luna