“Seas parco en elogiar,
y más parco todavía en vituperar(*).”
(Séneca)
En estos últimos tiempos he visto aquí y allá, que se ha vuelto a
hablar mucho de quienes comentan los blogs y la manera en que lo hacen. Y juro
que no entiendo el sentido de tanta polémica.
Están aquellos que se lamentan porque uno u otro no ha ido a comentar a
todo el resto de blogs que debería (por una cierta regla en algunas
iniciativas)... primer desacuerdo. ¿Es realmente necesario un comentario? Creo
yo que, como todos los que escribimos de forma pública, nos gusta que se nos
lea y dejen su opinión al respecto; pero esto está libre de cualquier tipo de
obligación, pienso sea algo tácitamente claro. Pueden existir infinitos motivos por los cuales una
persona pase a leernos y no nos deje su comentario; inclusive yo, Alma, desde
siempre leo muchísimo más de aquello que comento... y lo prefiero. Lo prefiero
antes que el comentario impersonal de “Uyyyy me encantó!” donde hasta se podría
dudar si te han leído. Un poco como pasa en Facebook, donde la gente está tan
acostumbrada a meter “me gusta” que a veces ni se da cuenta (o en el peor de
los casos, no le importa) a qué le está metiendo “un pulgar alzado”... he visto
casos de gente que anunciaba la muerte de alguien amado y recibir muchísimos
“me gusta” (😲).
Para cerrar el porqué de este primer punto; estamos de acuerdo que a todos nos gusta recibir comentarios, pero por sobre todas las cosas, nos gusta ser leídos e interpretados, y que el otro nos haga saber lo que sintió al leernos, sea bueno o malo –porque puede pasar que lo escrito provoque un sentimiento negativo, aunque no haya sido ésta nuestra intención– y esto significa estar abiertos también a las críticas. Y aquí viene el segundo punto.
Para cerrar el porqué de este primer punto; estamos de acuerdo que a todos nos gusta recibir comentarios, pero por sobre todas las cosas, nos gusta ser leídos e interpretados, y que el otro nos haga saber lo que sintió al leernos, sea bueno o malo –porque puede pasar que lo escrito provoque un sentimiento negativo, aunque no haya sido ésta nuestra intención– y esto significa estar abiertos también a las críticas. Y aquí viene el segundo punto.
También he estado leyendo que a quienes escribimos en los blogs, no nos
gustan las críticas; que sólo aceptamos los halagos, los cumplidos sin sentido
y, muchas veces, inmerecidos, según el criterio de quienes esto sostienen... y
éste es el segundo desacuerdo. Me pregunto, ¿desde qué pedestal viene la crítica?
Porque quede claro, creo que todos y cada uno puede decir “esto no me gustó por
ésta y ésta razón”; o “esto no lo he entendido porque la estructura gramatical
no es clara”; pero, de allí a ponerse como jueces de la Real Academia, creo que
falta mucho, ya que no conozco la existencia entre nosotros de un premio Nobel
a la literatura (y, así y todo, no pienso que este último fuera tan soberbio como
para demoler un texto o relato por simples errores de estructura u
ortográficos). Cada quien tiene una manera diferente de enfrentar este tema,
como tantos otros obviamente; yo por ejemplo, prefiero que si tengo que hacer
una crítica o ‘remarcar’ un error, hacerlo de forma privada, lo considero una cuestión
de respeto, hacia la otra persona y su trabajo. Luego, si algo directamente no
nos gusta para nada, o nos provoca sólo sentires negativos, o nos parece un
tema repetitivo o mal argumentado, ¿es necesario –o justo– comentar
públicamente? Pienso que no. Es como aquellas personas que se lamentan de la
mala calidad de los programas televisivos, sin cambiar de canal o apagar
directamente la tv; como si se tratara de una fuerza cósmica que no te deja
otra opción. Entendamos... podemos apagar, podemos no comentar, podemos
simplemente dejar un saludo (porque estimamos a la persona más allá de lo que
haya escrito); opciones hay muchas.
Hoy me he extendido un poco mucho, es verdad; pero estoy
convencida que estas cosas hay que “hablarlas” y hacerlo de forma sincera y
clara. Por mi parte repito, obviamente me gusta que me lean y que me comenten
expresando vuestro parecer y lo que les he transmitido, pero también acepto las
críticas, hechas siempre desde el respeto. Y, sobre todo, comprendo los silencios
(me he convertido en una embajadora de ellos), y te estaré esperando siempre
con una taza de té y una sonrisa, sea hoy, o dentro una semana, o un año... no importa cuándo vengas, sino que vengas.
Alma & Luna
(Vituperar: censurar o deaprobar con mucha dureza una cosa o una persona)
