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lunes, 18 de marzo de 2019

Críticas

“Seas parco en elogiar,
y más parco todavía en vituperar(*).”
(Séneca)

En estos últimos tiempos he visto aquí y allá, que se ha vuelto a hablar mucho de quienes comentan los blogs y la manera en que lo hacen. Y juro que no entiendo el sentido de tanta polémica.

Están aquellos que se lamentan porque uno u otro no ha ido a comentar a todo el resto de blogs que debería (por una cierta regla en algunas iniciativas)... primer desacuerdo. ¿Es realmente necesario un comentario? Creo yo que, como todos los que escribimos de forma pública, nos gusta que se nos lea y dejen su opinión al respecto; pero esto está libre de cualquier tipo de obligación, pienso sea algo tácitamente claro. Pueden existir infinitos motivos por los cuales una persona pase a leernos y no nos deje su comentario; inclusive yo, Alma, desde siempre leo muchísimo más de aquello que comento... y lo prefiero. Lo prefiero antes que el comentario impersonal de “Uyyyy me encantó!” donde hasta se podría dudar si te han leído. Un poco como pasa en Facebook, donde la gente está tan acostumbrada a meter “me gusta” que a veces ni se da cuenta (o en el peor de los casos, no le importa) a qué le está metiendo “un pulgar alzado”... he visto casos de gente que anunciaba la muerte de alguien amado y recibir muchísimos “me gusta” (😲). 
Para cerrar el porqué de este primer punto; estamos de acuerdo que a todos nos gusta recibir comentarios, pero por sobre todas las cosas, nos gusta ser leídos e interpretados, y que el otro nos haga saber lo que sintió al leernos, sea bueno o malo –porque puede pasar que lo escrito provoque un sentimiento negativo, aunque no haya sido ésta nuestra intención– y esto significa estar abiertos también a las críticas. Y aquí viene el segundo punto.

También he estado leyendo que a quienes escribimos en los blogs, no nos gustan las críticas; que sólo aceptamos los halagos, los cumplidos sin sentido y, muchas veces, inmerecidos, según el criterio de quienes esto sostienen... y éste es el segundo desacuerdo. Me pregunto, ¿desde qué pedestal viene la crítica? Porque quede claro, creo que todos y cada uno puede decir “esto no me gustó por ésta y ésta razón”; o “esto no lo he entendido porque la estructura gramatical no es clara”; pero, de allí a ponerse como jueces de la Real Academia, creo que falta mucho, ya que no conozco la existencia entre nosotros de un premio Nobel a la literatura (y, así y todo, no pienso que este último fuera tan soberbio como para demoler un texto o relato por simples errores de estructura u ortográficos). Cada quien tiene una manera diferente de enfrentar este tema, como tantos otros obviamente; yo por ejemplo, prefiero que si tengo que hacer una crítica o ‘remarcar’ un error, hacerlo de forma privada, lo considero una cuestión de respeto, hacia la otra persona y su trabajo. Luego, si algo directamente no nos gusta para nada, o nos provoca sólo sentires negativos, o nos parece un tema repetitivo o mal argumentado, ¿es necesario –o justo– comentar públicamente? Pienso que no. Es como aquellas personas que se lamentan de la mala calidad de los programas televisivos, sin cambiar de canal o apagar directamente la tv; como si se tratara de una fuerza cósmica que no te deja otra opción. Entendamos... podemos apagar, podemos no comentar, podemos simplemente dejar un saludo (porque estimamos a la persona más allá de lo que haya escrito); opciones hay muchas.

Hoy me he extendido un poco mucho, es verdad; pero estoy convencida que estas cosas hay que “hablarlas” y hacerlo de forma sincera y clara. Por mi parte repito, obviamente me gusta que me lean y que me comenten expresando vuestro parecer y lo que les he transmitido, pero también acepto las críticas, hechas siempre desde el respeto. Y, sobre todo, comprendo los silencios (me he convertido en una embajadora de ellos), y te estaré esperando siempre con una taza de té y una sonrisa, sea hoy, o dentro una semana, o un año... no importa cuándo vengas, sino que vengas.

Alma & Luna


(Vituperar: censurar o deaprobar con mucha dureza una cosa o una persona)