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lunes, 8 de abril de 2019

Celos

“Los celos son siempre el instrumento certero
que destruye la libertad interior
y elimina en la compañía toda la felicidad posible.”
(Gregorio Marañón)



“Si tiene celos es porque te quiere”, “soy celoso/a porque te amo”, “preocúpate cuando deje de tener celos, porque quiere decir que ya no estoy más enamorado/a de ti”... Estas son frases que seguramente todos hemos escuchado (y hasta dicho en algún momento). Pocas emociones llegan a ser tan complejas como los celos, ahí donde se arremolinan sentimientos dispares y siempre intensos.


Abrimos el post de esta semana para hablar de los celos.

Sí, los celos, esa emoción que nos quema, que nos enoja, que nos termina debilitando y nos hace sufrir. No hablo sólo de celos en relación a la pareja. Quiero abrir el abanico de posibilidades en cualquier tipo de relación. Celos entre herman@s, entre amig@s, entre colegas de trabajo, etcétera.

El gran fantasma, indefinible y amenazador que de repente irrumpe ante algún acto o circunstancia que nos afecta de manera exagerada. En una especie de afán de posesión, de querer controlarlo todo, sufrimos un estado de permanente sospecha y de sobresalto.

Tengo el recuerdo de sentir celos de mis hermanos pequeños, porque tenían más atención que yo que era la mayor, y era la que “tenía que entenderlo” aunque fuera una niñita que sólo buscaba ser “vista”. A su vez, mis hermanos tenían celos de mí, porque yo era la mayor, la que tenía más (según ellos) facilidades en la familia.

Fíjense que son dos emociones idénticas, con circunstancias idénticas, pero, con percepciones totalmente diferentes. Cada uno lo veíamos de una manera totalmente personal, poco sana, y que nuestros padres no sabían manejar, lo cual generaba discusiones hasta el infinito (y hasta hoy). Esto es sólo un ejemplo tonto, pero sabemos que los celos destrozan relaciones, se convierten muchas veces en obsesivos y dañan más de lo que construyen, por más que te digan que  es normal tenerlos.

Quizás, en nuestro ser más profundo sintamos la necesidad de poseer a la otra persona, y eso se manifiesta a través de los celos.

¿Es sólo inseguridad? ¿Consideras que es normal? ¿Eres celoso/a?
¿Te apetece compartir tu punto de vista?
                                                                                                                        Luna & Alma


lunes, 4 de febrero de 2019

Dolor

“El dolor es un recordatorio de que no somos eternos.”
(Salvador Bañuelos)
 
A veces es difícil hacer entender el propio dolor a un otro, por más que haya un lazo familiar o de amistad. Sobre todo cuando el dolor no es físico, cuando éste no se representa en una herida, no se ve en radiografías, no sale en ningún tipo de análisis, cuando no se puede tocar de ningún modo; porque el dolor reside en el alma.

Y cuando un dolor así invade cada célula de nosotros, todo se vuelve complicado; porque la mayor parte de quien te está al lado, por lo general, no reacciona como te esperas, o como tú necesitas... simplemente porque no saben cómo. Éste es un dolor que cada uno transita a su modo, muchas veces en silencio, porque las heridas del alma no son fáciles de curar, ni de superar. Las cicatrices que dejan no se ven, pero están.

Lo único que, tal vez, se pueda hacer entonces, es abrazar a esa persona... aunque parezca que no lo desea; aunque al principio se aleje o se aisle. Un abrazo que la ayude a tener los pedacitos juntos... por el resto, es tiempo.

Alma & Luna