“Agradece la gota que colmó el vaso,
es la semilla del cambio que pedías.”
(del web)
¿Cuántas veces hemos dicho: “Esta es la
gota que colma el vaso”?
Tantas y tantas, ¿no es así? Sin embargo,
otras tantas hemos “hecho la vista gorda” y seguimos como si tuviéramos un
piloto automático, o sencillamente, estuviéramos como anestesiados ante ciertas
circunstancias que se repiten una y otra vez en nuestras vidas.
Aguantamos en nombre de la
familia, de evitar el conflicto, en nombre del trabajo, entre amigos, en las
relaciones sociales e incluso con nosotr@s mism@s internamente. Nos soportamos,
aunque una y otra vez tropecemos con la misma piedra. Nos cuesta que esa gota
llegue a colmar el vaso. Pareciera que siempre hay un poquito de espacio para
seguir acumulando.
Acumulando tristeza, dolor, enfado, rabia,
insatisfacción y un largo etcétera de emociones y sentimientos que –justamente,
como dije antes– nos van aletargando. Por fin un día, llega la bendita gota que
colma y desborda el vaso. Y ahí, casi podría decirte, que se produce el
milagro. Puedes ver por fin. Puedes tomar decisiones, puedes cortar, romper,
cambiar, manifestarte, comunicar o sencillamente decir “hasta aquí”.
¿Te apetece compartir
opiniones, o contarnos cuales son tus “gotas”? O ¿no eres de l@s que dejan que
el vaso se colme? ¿Haz dicho muchas veces: “hasta aquí”?
Te esperamos!
Luna & Alma






