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lunes, 31 de diciembre de 2018

Tu burbuja interior, tu espacio personal

“Tan necesaria como a veces difícil de alcanzar, así es la paz interior. Vivimos en una sociedad donde no paramos quietos ni un solo momento. Tenemos todo tipo de preocupaciones diarias que lo único que consiguen es que nuestra mente rebose hasta decir ‘basta’. Trabajo, vida social, pareja, amigos... queremos abordar todos los aspectos de nuestra vida con la máxima eficacia, pero no siempre es posible. Por falta de tiempo o dinero no podemos dedicarle el tiempo que nos gustaría. Y todo esto provoca que de vez en cuando suframos algún que otro cuadro de estrés o ansiedad, que lo único que consigue es que la situación empeore.
‘Cuanto más tranquilo se vuelve un hombre, mayor es su éxito, sus influencias, su poder. La tranquilidad de la mente es una de las bellas joyas de la sabiduría.”
(James Allen)

Mientras leía el párrafo que abre este post, conecté con la imagen que suelo siempre guardarme en mis imágenes mentales. Refleja exactamente lo que siento con mucha frecuencia: la necesidad de espacio personal, silencio interior, aislamiento o como cada un@ quiera llamarlo.

Es tan implacable la presión social, en las relaciones, en el trabajo, en nuestro propio rendimento, que solemos caer en estados de estrés que nos sumen muchas veces hasta en enfermedades. Nos autoexigimos muchas veces en medidas tan grandes que sólo nos genera frustración y enojo el no poder ‘estar a la altura’ de las circunstancias, de lo que se espera de nosotr@s, de lo que el otro pretende, etcétera. Y en esa autoexigencia está la trampa.

Es decir, lógicamente tenemos que cumplir con nuestro trabajo, con nuestras responsabilidades, con nuestros compromisos. Pero mi pregunta es: ¿hacemos algo para poder salir de esa vorágine que en muchas ocasiones nos ahoga?

Hace mucho tiempo ya, me inventé ‘mi burbuja personal’, es mi espacio sagrado les diría. No estoy para nadie, simplemente, me recluyo, y en esa reclusión hago lo que me da la gana; leo, escribo, escucho música, medito, simplemente estoy en silencio, pinto, o cierro los ojos y me escucho, sencillamente escucho el latido de mi corazón. Es un tiempo que me tomo a diario. Es la forma que encontré para reciclarme, para recargarme, para reconectar conmigo. Y es gratis.

¿Te animas a compartir tu forma de verlo? ¿Te tomas tus tiempos? ¿Respetas esos momentos? ¿Cuáles son tus recursos?
Luna & Alma